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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 575

Andrés mantenía las manos firmes en el volante, con la mirada atenta, escaneando cada rincón de la calle, sin perder detalle de lo que ocurría a su alrededor.

Justo cuando pensaba pisar el acelerador, una camioneta negra se le cerró por la izquierda, empujándolo con fuerza hasta orillarlo completamente al carril más pegado a la banqueta.

El guardaespaldas que iba a su lado, al ver la escena, no pudo evitar soltar un comentario:

—¿Qué le pasa a ese tipo? ¿Acaso no ve por dónde va manejando?

—¿Está ciego o qué? ¿Por qué viene directo a empujarnos? ¿No ve que aquí al lado está la barrera?

Andrés intentó acelerar para evadir al otro carro, pero el conductor de la camioneta no le quitó el ojo de encima y lo seguía tan de cerca que cualquiera habría pensado que lo perseguía.

Aprovechando el momento en el que Andrés intentó rebasar, el otro pisó el acelerador de golpe y giró el volante, embistiendo la parte delantera del carro de Andrés.

El impacto los lanzó de lleno contra la barrera, y sin poder hacer nada, el vehículo de Andrés salió disparado, cayendo de frente al río cercano.

...

—Brrr— —Brrr—

El celular vibró en la oficina de Regina.

Ella estaba recostada en su silla, con los ojos cerrados, tratando de relajarse antes de la tormenta que sabía que se avecinaba. Al escuchar el zumbido, tomó el celular y lo revisó con rapidez.

Cuando leyó el mensaje en la pantalla, soltó un suspiro tan largo que sus hombros se relajaron al instante. Se inclinó hacia adelante, se tocó la cara y dejó que la sonrisa le iluminara el rostro, inundada de satisfacción.

—Señora Gómez, la sala de juntas ya está lista y todas las cosas están en su lugar.

—Perfecto. Ve a comprarme un desayuno, ¿tienes maquillaje contigo? Necesito arreglarme un poco.

Había estado esperando este día durante tanto tiempo que ni en sueños pensaba presentarse ante todos con una apariencia descuidada.

Quería entrar con la cabeza en alto, pisando fuerte, para plantarse frente a la junta directiva y dejarles bien claro quién merecía sentarse en esa silla principal.

—Llama a los medios, por favor.

¿No era que afuera todos andaban de chismosos, inventando rumores y hablando a espaldas?

¿Y qué? Al final, mientras el resultado fuera el que ella quería, poco le importaba lo que dijeran.

A las ocho y media, los miembros de la junta comenzaron a llegar uno tras otro.

Regina los recibió en la entrada, saludando con una sonrisa afilada.

Miguel fue de los primeros en entrar. Al no ver a Lucas, se le notó la duda en la cara:

—Señora Gómez, ¿y el señor Mariscal? ¿Todavía no llega?

Capítulo 575 1

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