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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 684

Le encantaba jugar con ella, compartirle sus secretos.

Pero al final, habían llegado a esto…

El dinero y el deseo pueden corroer la inocencia de una persona.

El dicho de que a veces, entre más ayudas a alguien, más cree que te lo debe exigir, aplica a cualquier relación humana.

Si no fuera por Carlota, ella no habría perdido las piernas.

Si no fuera por Carlota, ¿cómo habría terminado casada con Ismael?

—Señorita Beatriz…

Unos golpes en la puerta interrumpieron la escena, seguidos por la figura de Iris.

Cuando entró, detrás de ella venía Cristian, vestido de uniforme.

Beatriz estaba de pie frente al enorme ventanal, a contraluz, con un sinfín de rascacielos a sus espaldas.

Ahí, de pie, delgada y con una mirada fría, parecía una deidad, una estatua de Buda.

Y Carlota, arrodillada a sus pies, parecía una devota suplicante.

Cristian, al presenciar la escena, quedó profundamente impactado.

Como si hubiera vislumbrado una faceta desconocida de Beatriz.

En cuestión de segundos, Iris se dio la vuelta, lo empujó suavemente del brazo para sacarlo de la oficina y cerró la puerta a sus espaldas.

—Oficial Salgado, la señorita Beatriz está atendiendo un asunto personal. Por favor, espere en la sala de juntas.

Había sido un descuido suyo. Pensó que Carlota ya se había ido.

Y como Cristian había dicho que tenía prisa, ocurrió lo de hace un momento.

Que un extraño viera un lado desconocido de su jefa… Si esto hubiera pasado con el señor Tamez, su carrera profesional probablemente habría terminado.

Cuando Iris salió de la sala de juntas, se secó disimuladamente las palmas sudorosas en la costura del pantalón.

***

Hace seis años, en Toronto, Rubén estaba en el último piso de la sucursal.

Justo ese año, la sucursal de Toronto había acumulado pérdidas continuas.

Los informes financieros que le presentaron no eran nada alentadores.

El señor Tamez viajó a Toronto con su equipo de asistentes para supervisar el trabajo.

Tras seis meses allí, descubrió que el vicepresidente de la empresa estaba vendiendo datos de la compañía para su propio beneficio.

Capítulo 684 1

Capítulo 684 2

Capítulo 684 3

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