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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 831

—Estoy un poco cansada, quiero regresar.

En la sala de descanso, Beatriz habló con un tono mimoso, jugueteando con el borde del saco de Rubén.

Él tomó su mano y la acarició suavemente.

—Todavía falta la segunda parte del evento. ¿Quieres que le pida a Vanesa que te acompañe de regreso?

—¿Te parece bien? ¿No crees que Vanesa quiera quedarse a divertirse?

—Ella lo entenderá.

Aunque Vanesa era un torbellino, no era una persona desconsiderada. Dejar que Beatriz regresara sola era impensable para él; alguien de la familia debía acompañarla y asegurarse de que llegara a salvo.

Beatriz asintió, desanimada.

—¿Y tú?

—Yo regresaré muy tarde —la abrazó con ternura—. La vida nocturna es muy importante aquí en Maristela. La primera parte de estas fiestas es solo el aperitivo; lo importante empieza después. Una vez en el yate, el ambiente se vuelve más privado y es cuando podemos hablar de negocios con la gente clave.

Rubén se inclinó un poco hacia atrás, la miró y le susurró con dulzura:

—En cuanto llegues a casa, duérmete. No me esperes.

Beatriz asintió. Antes podía seguirle el ritmo toda la noche, pero ahora era imposible. Sentir sueño a una hora decente ya era una bendición. Últimamente, si se cansaba de más, era común que terminara con fiebre o alguna otra cosa.

***

En el camino de regreso, Vanesa empezó a hablar de aquel Adriano con un deje de burla.

—Vino del otro lado del mar. Es un tipo bastante peculiar.

—Rubén llamó para avisar que ya venías. Pasa, pasa.

Vanesa chasqueó la lengua.

—Mi tío sí que sabe cómo cuidar a la gente.

—Solo cuida a mi tía. Si fuera yo, me diría que me largara.

—¿Acaso no te acuerdas de todas las travesuras que has hecho? —la regañó Luna con la mirada, indicándole que se callara.

Vanesa resopló.

Esa noche, Beatriz se durmió poco después de llegar a casa. Rubén no regresó hasta casi el amanecer y se fue directo a la habitación de huéspedes, sin pasar por el dormitorio principal.

Cuando Beatriz se despertó por la mañana y no lo vio, se sintió desorientada por un instante. Se quedó un momento abrazando las sábanas para despejarse antes de levantarse de la cama.

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