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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 879

—No creas que vas a salirte con la tuya tan fácil. Si no me das una explicación, esto no se acaba aquí.

Ireneo se sentía traicionado, como si le hubieran sido infiel.

Miraba al perro y, cuanto más lo veía, más rabia sentía.

¡Ahora todo tenía sentido! En la cama era todo “mi amor”, susurrándole palabras dulces al oído para convencerlo una y otra vez. Pero fuera de ella, era como si no lo conociera. No respondía sus llamadas, ignoraba sus mensajes. Y cuando se encontraban, actuaba como una extraña, llamándolo formalmente “señor Urbina”.

¡Claro! ¡Por eso Liam, ese desgraciado, también lo había estado tratando con frialdad últimamente! Y con aire de sabiondo, le aconsejaba que no se involucrara demasiado. ¡Resulta que ya sabía que Luciana andaba de citas!

¡Ninguno valía la pena! ¡Ninguno!

—¿Una explicación? —Luciana enarcó una ceja. Tomó una lata de cerveza, la abrió y le dio un sorbo—. De acuerdo.

—¡Pues casémonos!

—Tú… —Ireneo se quedó sin palabras.

Luciana se encogió de hombros.

—¿Ves? No te atreves.

Soltó una risita burlona y añadió:

—Cobarde.

—¡Me estás presionando para que me case! —gruñó Ireneo, apretando los dientes.

—Pff… —resopló Luciana con desdén—. Se nota que no tienes ni idea de lo que es presionar a alguien para casarse.

***

Ese día, Liam llegó tarde.

Cuando Beatriz lo llamó, estaba en la ciudad vecina. Pensó que ya no llegaría a la carne asada, pero que al menos podría cenar algo. No se imaginaba que llegaría justo a tiempo para presenciar semejante espectáculo.

Se quedó a cierta distancia y escuchó lo suficiente para entender que el amigo con derechos de Luciana se había enterado de sus citas.

El lío… ¡era bastante interesante!

—¡Desde el principio acordamos que solo sería sexo, nada de matrimonio!

Ireneo avanzó furioso hacia Luciana y, en el camino, tropezó con una mesa auxiliar, tirándola. Las brochetas que quedaban cayeron al suelo con un estrépito.

El rostro de Luciana se ensombreció. Se había pasado un buen rato cocinando y casi todo se lo habían comido Vanesa y Beatriz. Ella apenas había probado unas cuantas. ¡Y ahora no le quedaba ni una!

Estaba tan enojada que le daban ganas de reír. Se giró para buscar a Beatriz y pedirle que interviniera, pero su mirada se topó con la de Liam, que observaba la escena desde lejos.

Liam intentó escabullirse, pero ya era tarde.

—¡Liam, ven a pegarle! —le gritó Luciana.

Liam: «¿¿¿???».

Al ver a Liam, Ireneo se enfureció aún más. Recordó vívidamente la escena: Liam, con ropa deportiva, pasándole un brazo por los hombros y diciéndole con solemnidad que no se lo tomara tan a pecho.

—¡¿Todavía te atreves a aparecer por aquí?! —rugió.

Liam, al ver que Ireneo se abalanzaba sobre él, echó a correr.

—¡La que te engañó fue ella, no yo! ¿Por qué me persigues a mí?

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