Entrar Via

CAUTIVA DEL DESPIADADO MEXICANO romance Capítulo 4

C4 - UN BEBÉ RUMBO A MÉXICO

Emma tragó saliva.

El orgullo le raspó la garganta como si fuera vidrio molido, pero se obligó a caminar con paso firme hacia el sofá de piel para sentarse. Aunque las piernas y las manos le temblaban de forma incontrolable, las ocultó apretándolas entre sus muslos.

Levantó la barbilla con altanería y lo miró.

—Habla —exigió con una voz gélida.

Santiago permaneció de pie frente a ella, luciendo imponente, masivo y dominante bajo la luz anaranjada del atardecer. Se cruzó de brazos y la estudió en absoluto silencio durante varios segundos que se sintieron eternos, saboreando el control absoluto que tenía sobre la situación.

—Es simple, güera —dijo finalmente, pasándose la punta de la lengua por el labio inferior con una lentitud descarada—. Te casas conmigo, o no vuelves a ver al chamaco en tu perra vida.

Emma parpadeó, completamente descolocada por la audacia de sus palabras.

—¿Qué?

—Lo que oíste, chula.

—Estás completamente loco.

—Puede ser —respondió él, encogiéndose de hombros con una tranquilidad exasperante—. Pero esas son mis condiciones. Si quieres al niño, firmas.

Emma se puso de pie de golpe, con el corazón martilleándole con fuerza salvaje contra el pecho.

—No lo entiendo —lo señaló con el dedo índice, la voz cargada de indignación—. Me odias. Cuestionas mi lealtad y juras que te traicioné en Londres. ¿Para qué demonios quieres convertirme en tu esposa si piensas que soy una maldita traidora?

Santiago dio un paso felino hacia ella, luego otro, obligando a Emma a retroceder hasta que la parte trasera de sus rodillas chocó contra el borde del sofá. Él se detuvo justo encima, tan cerca que el calor hostil de su cuerpo la envolvió por completo. Le tomó la barbilla con los dedos, apretando lo suficiente para obligarla a sostenerle la mirada.

Inevitablemente, las chispas de la química residual saltaron entre ambos; el aire del departamento se volvió denso, pesado y cargado de ese magnetismo peligroso que solo ellos poseían.

—Para hacerte pagar, mi güera —confesó él en un susurro ronco y bajo—. Porque yo, Santiago Carrera, no perdono las traiciones de nadie. Y tú me vas a pagar cada pinche segundo que pasé creyendo que me habías elegido a mí, solo para descubrir que me dejaste pudrir mientras huías.

Emma sintió que el pecho se le comprimía dolorosamente.

Todo aquello era una retorcida mentira.

Ella había llorado su supuesta muerte y habría quemado el mundo entero de haber sabido que seguía respirando. Pero nada de eso importaba ahora, no cuando él la miraba con un resentimiento puro en lugar del amor que alguna vez había brillado en sus ojos.

—Eres un maldito animal —siseó entre dientes.

—Soy exactamente lo que tú hiciste de mí, Emma.

—¡No voy a casarme contigo! —gritó, empujándolo con frustración—. ¡Eres un maldito dictador!

Santiago ni siquiera se movió un milímetro ante su empuje. En su lugar, curvó los labios en una sonrisa lenta; una de esas sonrisas gélidas que jamás alcanzaban sus ojos.

—¿No? —Metió las manos en los bolsillos del pantalón, relajando su postura—. Piénsalo bien, chula. El chamaco está bajo mi poder, la policía de esta ciudad está en mi bolsillo —por eso ignoraron tu denuncia— y en este país estás completamente desprotegida. Hasta donde sé... —alzó la comisura de los labios de forma malvada—, tu perfecta familia británica te dio la espalda.

Emma sintió que el suelo se movía bajo sus pies.

Él tenía razón.

En ese instante, no tenía a nadie a quien recurrir.

Había cortado lazos drásticamente con los Stanton hacía un año, renunciando a sus recursos y a su protección con tal de mantener a su hijo lejos de ese ambiente de sangre. Vivía de manera encubierta con la ayuda de su amigo Fiscal Federal, pero Santiago se había adelantado a todo.

No tenía dinero propio, no tenía armas y no tenía poder.

Él conocía cada una de sus debilidades y las estaba usando como una soga al cuello.

Santiago se acercó de nuevo, disfrutando de forma descarada su silencio y su derrota.

C4-UN BEBÉ RUMBO A MÉXICO 1

C4-UN BEBÉ RUMBO A MÉXICO 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: CAUTIVA DEL DESPIADADO MEXICANO