La Olimpiada Internacional de Matemáticas era la competencia más prestigiosa y de mayor peso a nivel mundial en esa disciplina.
—Hace años, el campeón solía ser de nuestro país, Alborada, pero últimamente los ganadores han sido de otras naciones. ¿Será que este año recuperamos el título? ¡Sería una noticia increíblemente emocionante!
—¿De verdad? ¿En serio? ¿Alguien de nuestro país volvió a ganar? ¡Qué genial!
Jenaro miró su reloj de diamantes y dijo:
—A esta hora, la organización ya ha publicado la lista de ganadores. Pueden consultarla en internet.
Todos sacaron sus teléfonos para verificar. Los niños, nerviosos, preguntaban:
—Papá, mamá, ¿es verdad que alguien de Alborada ganó? ¿Quién es? ¡Debe ser un genio!
Jenaro miró a Melibea, tomó el micrófono de la mano de Claudia y anunció a toda la sala:
—En esta Olimpiada Internacional de Matemáticas, el primer lugar es para alguien de Alborada… ¡Melibea Cepeda!
Él siempre había sido discreto, pero esta vez, anunció que ella era la número uno de la forma más llamativa posible.
—¿Melibea Cepeda? ¿Jenaro dijo que la ganadora es Melibea? ¿Es en serio?
—¿Melibea? ¿Cómo es posible? Renán no paraba de decir que su mamá era solo una ama de casa. ¿Cómo puede una ama de casa ganar un campeonato así?
—En la Olimpiada Internacional de Matemáticas, nuestro país lleva años sin conseguir el primer puesto. Ni siquiera en las preliminares lo habíamos logrado en mucho tiempo. ¿Y ahora resulta que una ama de casa se lleva el primer lugar? ¡Eso es imposible!
Los adultos estaban atónitos, y los niños se miraban unos a otros sin saber qué pensar. Renán estaba tan sorprendido que dudaba si sus oídos le jugaban una mala pasada.
¿Había escuchado a Jenaro decir que su madre había ganado el primer lugar? ¡Imposible! La Olimpiada Internacional de Matemáticas era extremadamente prestigiosa. ¿Cómo iba a ganar su mamá el primer puesto?
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