Aquellos que antes habían criticado a Melibea, al ver su tenacidad, no pudieron evitar sentirse cautivados.
Aunque en ese momento el rostro de Melibea estaba pálido y perlado de sudor por el dolor, su mirada era firme y obstinada.
No aceptaba la derrota ni se rendía. El lápiz en su mano se transformó en una lanza de plata batallando en el campo de combate.
Marcos, Jenaro, Andrés y Selena la observaban con preocupación.
Brando contemplaba a Melibea mientras resolvía el examen. El sudor caía gota a gota por su frente, era evidente que soportaba un dolor inmenso, pero su mirada era resuelta, como si nada en ese momento pudiera afectarla.
En ese instante, comprendió cuán poco había valorado a la mujer que estuvo a su lado durante cinco años. Ella no era, en absoluto, una ama de casa inútil.
En ese momento, Renán tiró de la mano de Brando y le preguntó: —¿Papá, a mamá le duele mucho?
Escuchar que incluso Renán comenzaba a preocuparse por Melibea hizo que Claudia casi enloqueciera de rabia.
Con un tono mordaz, dijo: —Reni, no importa cuánto le duela la mano a tu mamá, vale la pena. Después de todo, es un ardid que ella misma planeó. ¿Para qué? Para tener una excusa si fracasa.
»La gente es compasiva. En su estado, aunque quede en último lugar, todos pensarán que el simple hecho de participar ya es una victoria. Te he enseñado tantas cosas, pero nada se compara a la lección que tu mamá te está dando hoy: cómo hacerte la víctima.
Los ojos de Renán se abrieron con asombro: —¿Entonces, mamá lo hizo a propósito?
La mirada de Brando se endureció de golpe. —Tu mamá no es de las que recurren a cualquier medio para lograr sus fines. ¿Acaso tienes la cabeza de adorno?
La expresión de Renán era de confusión. Claudia, sin darse por vencida, replicó: —Brando, ¿acaso la conoces tan bien ahora? Entonces dime, ¿por qué no se lastimó en otro momento? ¿Por qué justo ahora? Si eso no es hacerse la víctima, ¿qué es? Ella sabe la atención que tiene encima. Si no consigue un buen lugar, su trampa en las preliminares quedará al descubierto. Está intentando salvar el pellejo.
Brando la miró con frialdad. —Voy a investigar por qué se lastimó, y si descubro que alguien la hirió a propósito, no lo perdonaré.
La mirada gélida de Brando hizo que Claudia cerrara la boca al instante.



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