Entrar Via

Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 298

—Entonces, te lo encargo.

—Claro, no es ninguna molestia. Ahora mismo le digo al chofer que vaya a la casa de los Ortega.

Al otro lado de la línea, Renán escuchó la conversación entre su mamá y ese hombre y se quedó atónito.

—Mami, olvídalo —dijo apresuradamente—. Ya sabes que desde pequeño no me gusta molestar a los demás. Déjalo así. Además, la sirvienta está en casa, ya no tengo miedo. Y seguro que papá no tarda en volver. No hay necesidad de molestarse.

—¿Estás seguro?

Andrés intervino: —Renán, no tienes que sentir pena. Si tienes miedo de la oscuridad y quieres ver a tu mamá, deja que nuestro chofer vaya por ti. En nuestra casa hay espacio de sobra para que te quedes.

Renán respondió: —No es necesario, de verdad. Mami, mañana tengo que ir al kínder, así que me voy a bañar y a dormir. Adiós, mami.

Renán colgó el teléfono. Después de colgar, rechinó los dientes de rabia.

Todo su esfuerzo por parecer un niño desamparado había sido arruinado por Andrés y los demás.

¿Cómo iba a encontrar ahora la oportunidad de hablar con su madre y convencerla de que lo acompañara a la junta de padres?

Después de todo, se lo había apostado a Andrés, y si perdía, quedaría en ridículo.

Después de que Renán colgara, Melibea sintió una extraña opresión en el pecho.

—Meli, ¿será que al niño le dio pena venir? Si quieres, te acompaño a recogerlo.

—No, déjalo. Si no quiere venir, está bien.

En ese momento, Andrés dijo con cierta incomodidad: —Meli, hay algo que quiero decirte.

—¿Qué es?

Capítulo 298 1

Capítulo 298 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor!