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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 344

Renata todavía intentó defenderse.

—Pero… pero mi enfermedad la curó Claudia. Ella encontró a alguien que me tratara. No tuvo nada que ver con Melibea.

—¿Cómo tienes el descaro de decir algo así? —la señaló Leira, indignada—. Entonces, ¿por qué hace un rato nos estabas acorralando, exigiéndole a mi hija que te diera otra receta? Es porque la medicina de los otros no te funciona. Tu condición ha empeorado y ahora quieres que mi hija te cure, pero tu orgullo no te deja admitirlo. ¿Y todavía te atreves a decir que no fue ella quien te sanó? ¡Gente como tú merece quedarse paralítica!

Un murmullo de indignación recorrió a los miembros de la familia Ortega.

—¡Hay que borrarlos del registro familiar!

—¡Sí, que los expulsen!

En ese momento, alguien apareció con un poste largo y, de un golpe, desprendió la placa de la entrada de la mansión.

La placa cayó al suelo y se partió en dos.

—¡La placa ha caído! —anunció Sandro en voz alta—. A partir de hoy, esta rama ya no pertenece a la familia Ortega. ¡Aténganse a las consecuencias!

Dicho esto, Sandro se dio la vuelta y se marchó con todos los parientes. La justicia se sentía en el aire.

Blanca y Leira intercambiaron una mirada de profunda satisfacción.

La placa rota, el eco de las voces pidiendo su expulsión… fue demasiado para Renata. La boca se le torció, sus ojos se desviaron y su cuerpo empezó a convulsionar sin control.

—Us… us… tedes… ¿Cómo pudieron? ¡Vuel… van!

Al verla, Brando corrió a sostener a su madre.

Capítulo 344 1

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