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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 365

Blanca se negó en redondo.

—¿Y por qué no? —preguntó Salomón con calma—. Si ellos tuvieron el descaro de enviarla, ¿por qué no habríamos de ir nosotros?

Blanca, que hasta ese momento solo sentía rabia, lo pensó un segundo. Tenía razón. Si ellos se atrevían a invitarlas, ¿por qué no ir?

—¿La familia Ortega también nos envió una invitación a la familia Escalante? —preguntó Blanca.

—Sí.

Al oírlo, Blanca soltó una risa amarga, indignada por el descaro de los Ortega.

—Esto es el colmo de la insolencia. ¡También nos invitaron a nosotros! Esa vieja bruja es increíble. De acuerdo, si se atreven a invitarnos, nos atreveremos a ir. ¡Meli, mañana vamos juntas!

—¿Yo? Mejor no, no creo que sea apropiado.

Melibea no quería ir. No quería tener más enredos con ellos.

—¿No es apropiado? ¡Lo que no es apropiado es que nos envíen una invitación! Nos están provocando, ¡así que no podemos dejar que se salgan con la suya!

—Mejor lo dejamos así.

Melibea seguía sin querer ir, y Blanca no quiso forzarla.

—Si no quieres ir, no vayas. Salomón, mañana iremos nosotros. Vamos a ver si su “boda del siglo” realmente se celebra.

—Melibea, ¿estás segura de que no quieres venir? —preguntó Salomón, mirando a Melibea con una sonrisa—. Mañana será una boda muy interesante.

Melibea sintió que había un doble sentido en las palabras de Salomón, pero aun así, negó con la cabeza.

—No, gracias, no iré.

—Está bien. Si no quieres, no te obligaré. Pero si cambias de opinión, puedes venir con nosotros en cualquier momento. Te aseguro que mañana no te aburrirás.

El interés de Blanca se despertó al instante.

—Hijo, ¿tienes algo planeado? ¿Puedes contármelo?

—Solo vamos a felicitar a los novios, nada más —dijo Salomón.

—No te creo, seguro que hay algo más.

—¿Qué haces aquí sentado?

Al ver que era su papá, Renán le preguntó con urgencia, frunciendo el ceño:

—Daddy, ¿de verdad te vas a casar con Claudia?

—¿No es esto lo que tanto querías? —replicó Brando con una mirada sombría.

Para Brando, su única esposa era Melibea; nunca había pensado en casarse con Claudia. Pero su madre insistía en que mantuviera una relación con ambas, y Renán no paraba de decirle al oído que quería a Claudia como su mami.

Estaba harto, sobre todo porque no entendía cómo Renán podía no querer a su propia madre.

Las palabras de su padre hicieron que Renán se sintiera profundamente avergonzado. Era cierto, él le había dicho muchas veces que quería a Claudia como su mami.

Pero ahora que de verdad iban a casarse, se sentía terriblemente triste.

Renán lo pensó durante un largo rato y finalmente reunió el valor para decir:

—Daddy, ¿puedo arrepentirme? Yo ya tengo a mi mami. No quiero que Claudia sea mi mami.

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