Renán siempre se había considerado superior y no le gustaba en absoluto que lo compararan con Andrés y Selena.
Sin embargo, no podía demostrarlo. Tenía que quedarse en la casa de los Escalante y ganarse la simpatía de los mayores.
—¿Nos parecemos? —dijo Renán con una sonrisa humilde—. De hecho, somos los mejores amigos.
Al oír eso, Andrés escupió la sopa que estaba tomando.
Se giró para mirar a Renán. ¿Qué demonios estaba diciendo ese tipo?
¿Que eran los mejores amigos?
A Renán le caían fatal él y su hermana; se le notaba en la cara y siempre estaba compitiendo con él en el kínder.
Al ver que Andrés había escupido la sopa, Renán se apresuró a mostrarse preocupado.
—¿Estás bien? Seguro que la sopa estaba muy caliente. No debemos tomarla así, porque puede dañar el esófago. La temperatura ideal para la sopa es de sesenta grados.
Renán hablaba con una compostura y elegancia dignas de un heredero.
—Vaya, este pequeño sabe bastante. Y es tan educado y correcto —lo elogió Petrona, la matriarca. Luego, se dirigió a Andrés—: Ya que son tan buenos amigos, deberías aprender de él.
—Claro, aprenderé de él —respondió Andrés con una sonrisa forzada.
«¿Aprender qué de él? ¿A tener mucho carácter y pocas habilidades?».
—Reni tampoco tiene las virtudes de Andrés. Reni también debe aprender de Andrés —intervino Melibea.
Renán se había sentido bastante satisfecho cuando Petrona le dijo a Andrés que aprendiera de él. Andrés le había quitado un lugar en la clase de genios y lo superaba en todas las actividades del kínder, por lo que siempre le había guardado rencor. No había encontrado la oportunidad de desquitarse. Que una persona de la talla de Petrona le dijera a Andrés que aprendiera de él era, sin duda, una victoria para él.
Pero, para su desgracia, su propia madre ahora le decía que debía aprender de Andrés.
«¿Por qué?». De repente, Renán recordó lo que Claudia le había dicho: su mamá se convertiría en la madrastra de Andrés y Selena. En el futuro, la posición de ellos en el corazón de su madre sería más alta que la suya. Solo Claudia lo trataría con sinceridad y dedicación, por eso tenía que sacarla de la cárcel.

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