—Claudia, esa pueblerina ya se fue —dijo Renata mientras se giraba hacia ella—. Ya nadie te molestará.
—Mamá, ¿te das cuenta de lo que has hecho? —espetó Brando, furioso—. Ahora que Melibea se fue, ¿qué pasará con la propuesta?
—¿Qué propuesta?
—La propuesta que preparó para el Grupo Castillo y que recibió la aprobación de Evaristo. Sí, firmó el contrato, pero sin su propuesta, ¿crees que Evaristo estará satisfecho? ¡Si la echamos ahora, la multa por incumplimiento de contrato nos va a costar una fortuna!
Solo entonces Renata comenzó a sentir pánico.
—Pero... ¿qué... qué hacemos ahora?
Mientras Renata entraba en pánico, Claudia se sentía eufórica.
—Así que la defendiste antes por su propuesta, ¿no?
Claudia sonrió con aire de suficiencia. Sabía que era imposible que Brando se pusiera de repente del lado de Melibea. Después de todo, el vínculo entre ellos era mucho más profundo que el que él tenía con Melibea.
Brando no respondió a Claudia, limitándose a decir con el rostro sombrío:
—¡Si no conseguimos la propuesta de Melibea, estaremos todos acabados!
—No lo sabía —dijo Renata, angustiada—. De haberlo sabido, le habría sacado la propuesta con engaños antes de echarla.
—¡Te pedí varias veces que te callaras! ¿Por qué no puedes mantener la boca cerrada?
Renata se sintió avergonzada. ¿Cómo iba a imaginar que algo así ocurriría?
En ese momento, Renán habló:
—Reni irá a buscar a mami y le pedirá que nos dé la propuesta.
Al oír a su nieto, el rostro de Renata se iluminó.
—¡Exacto! Reni, ve a buscar a tu madre. Para una mujer que ha tenido un hijo, ese hijo es su punto débil.
—¿Crees que puedas hacerlo?
Brando miró a Renán, quien respondió con seguridad:
—Papi, por el bien del Grupo Ortega, convenceré a mami. No dejaré que el Grupo Ortega se meta en problemas.
...
Familia Escalante.
—Señor Escalante, ¿quiere matarme?...
Eduardo se quedó allí, lamentándose.
En ese momento, la adorable Selena se acercó a él y comenzó a hacer gestos con las manos.
[Señor Eddie, ¿estás diciendo que mi papi va a tener una cita a ciegas con la señorita Calderón?]
Eduardo estaba confundido. No entendía el lenguaje de señas.
—Señorita Selena, ¿qué está diciendo? No entiendo.
—Mi hermana dice: "Oye, Gran Cuervo, ¿mi papi va a tener una cita a ciegas con la señorita Calderón?".
Selena pareció un poco avergonzada por la traducción de su hermano.
—Joven amo, no intente engañarme de nuevo. Nuestra señorita Selena es la más adorable y educada, ¿cómo podría llamarme Gran Cuervo?
—¿Entonces prefieres que te llame tío Eddie?
Al oír eso, Eduardo sintió ganas de golpearse contra la pared. Padre e hijo eran idénticos.

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