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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 439

En ese momento, todos los periodistas miraban a Melibea con una mezcla de desprecio y reproche.

A Melibea no le importaban esas miradas; sus ojos estaban fijos en Renán.

¿Acaso no le afectaba ver cómo su abuela calumniaba y acusaba a su madre delante de tanta gente?

Renata, cada vez más envalentonada, continuó:

—Melibea, piénsalo bien. Si la familia Escalante no puede aceptar a tu hijo, es obvio que les molesta tu pasado. ¿Qué bien te puede traer quedarte con ellos? ¡Deja de soñar despierta con ser la señora de la familia Escalante!

Renán no se atrevía a mirar a Melibea a los ojos, y ella dejó de tener esperanzas en él.

—¡Renata, cállate! —ordenó Melibea con una mirada gélida.

Renata se quedó atónita. No esperaba que Melibea se atreviera a mandarla a callar delante de tanta gente.

Melibea examinó a Renán y dijo:

—Renata, fuiste tú quien incitó a mi hijo a vendarse de esta manera, ¿verdad? Realmente están desesperados por salvar a Claudia.

—Renán está herido, ¿no deberíamos vendarlo? ¿O prefieres que enseñe sus heridas? Seguro temes que cuanto más grave parezca, peor será para Salomón.

—Tú sabes perfectamente si está herido o no —Melibea se volvió hacia Renán—. ¡Y él sabe perfectamente cómo se cayó!

La mirada de Melibea era penetrante, y Renán pareció intimidado.

En ese momento, los periodistas se volvieron hacia él.

—Joven Renán, ¿fue realmente Salomón quien te empujó?

—Renán, con todos esos vendajes, parece que estás muy herido. ¿Qué ha dicho el médico?

—Renán, con lo herido que estás, ¿ha venido a verte Salomón o alguien de la familia Escalante?

—Mamá, lo siento… Fue Salomón quien me empujó.

La voz de Renán fue suave, pero lo suficientemente clara para que todos la oyeran.

La ira de los periodistas se encendió al instante.

—¡Qué despreciable! Empujar a un niño de cinco años por las escaleras, ¿acaso es humano?

—¿Y qué si es de la poderosa familia Escalante? ¡Si no actúa como una persona decente, merece el desprecio de todos!

—El niño ha dicho que Salomón lo empujó, y Melibea, su propia madre, no le cree. Es obvio que está protegiendo a Salomón.

—Si fue Salomón quien empujó al niño, ¿por qué Melibea lo defiende? ¿Será verdad lo que dice Renata? ¿Quiere casarse con un Escalante y por eso lo protege?

—Pero es su propio hijo. Están a punto de matar a su hijo, ¿y ella todavía piensa en casarse con el que lo lastimó? ¿No es eso ir demasiado lejos?

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