—El Grupo Ortega ya estaba lleno de problemas —dijo Andrés con frialdad—. Antes, Claudia usó fondos del Grupo Calderón sin permiso para darles un respiro, pero ahora el Grupo Calderón ha retirado ese dinero. El Grupo Ortega está más inestable que nunca. Con un pequeño empujón, se derrumba.
Andrés, que normalmente era despreocupado y bromista, hablaba ahora con una seriedad abrumadora.
Cada palabra que pronunciaba ejercía una fuerte presión psicológica sobre Renán, haciendo que su pánico aumentara.
—Andrés, ¿qué hiciste? —dijo Renán, apretando los dientes.
—¿Ni siquiera puedes entender lo que acabo de hacer? —respondió Andrés sin molestarse en mirarlo—. Y con esa inteligencia, ¿todavía quieres entrar al Equipo Genio?
—¡No te andes con rodeos! —exclamó Renán, enfurecido—. ¿Qué hiciste? ¡Dímelo ya!
La maestra, al ver que estaban discutiendo, se disponía a intervenir.
Pero en ese momento, Selena le pasó otra nota a Renán.
[Si quieres saber lo que hizo mi hermano, lo descubrirás cuando llegues a casa. ¡Si no sabes, aprende!]
Renán estaba a punto de explotar. Todo el día había sido criticado o ridiculizado, y ahora hasta Selena se burlaba de él.
—Selena, no sabía que toda tu amabilidad era fingida. ¡Tú tampoco eres una buena persona!
[Mi amabilidad se debía a que eres el hijo de Meli, pero alguien que acusa falsamente a mi papá, ¡no merece mi amabilidad!]
Aunque Selena no podía hablar, siempre había sido una persona dulce y educada.
Incluso cuando Renán se había enfrentado a ellos en el kínder en repetidas ocasiones, ella nunca le había dado importancia.
Renán casi vomitó sangre de la rabia.
—¡Los que fingen son ustedes! Solo están tratando de asustarme. ¿Qué podrían hacerle a nuestro Grupo Ortega? ¡Ustedes son los que fingen!
La maestra, viendo que la situación empeoraba, se apresuró a detener a Renán.
—Ya basta, dejen de hablar. La clase va a empezar. Renán, en todo el salón, solo Andrés y Selena están dispuestos a sentarse contigo. Deberías agradecérselo, no vayas a perder a los únicos compañeros que te quedan en el grupo. ¡Si no, todo será muy complicado!
Renán se sentó, echando humo por las orejas y con el estómago revuelto de ira.
Andrés y Selena intercambiaron una mirada. Renán no les creía, pensaba que era imposible que pudieran afectar al Grupo Ortega.
Que no lo creyera. Ya aprendería por las malas lo que significaba recibir una lección.

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