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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 478

Al enterarse de la quiebra del Grupo Ortega, Claudia sintió que las piernas le fallaban. ¿Cómo había podido suceder?

Si el Grupo Ortega quebraba, ella estaba acabada. Sería imposible salir de allí, ya no habría nadie que pudiera sacarla.

Claudia sintió que el mundo se le venía encima. «Tiene que haber sido Salomón», pensó, «seguro fue él».

Qué suerte tenía Melibea de haberse encontrado con Salomón, un hombre dispuesto a hacer cualquier cosa por ella.

Claudia apretó los puños con fuerza, la ira que sentía no tenía dónde desahogarse.

—Escuché que la casa de la familia Ortega estaba hipotecada. Tan pronto como se anunció la quiebra del Grupo Ortega, fueron a desalojarlos. Dicen que cuando la familia Ortega se fue, los echaron sin nada.

Al oír las palabras del abogado, Claudia levantó la cabeza de golpe.

—¿Qué dices? ¿Que cuando echaron a la familia Ortega no se llevaron nada? ¿Y Renata?

—Todo sucedió muy rápido. La gente de la agencia hipotecaria llegó de inmediato. Desalojaron el lugar a toda velocidad y no les permitieron llevarse nada de valor de la casa, ni siquiera las joyas. Cuando echaron a Renata, es cierto que no se llevó nada.

Al escuchar eso, Claudia soltó una carcajada.

—Ja, ja.

Renata había actuado con hipocresía frente a ella, engañándola para conseguir la contraseña de su caja fuerte, y ahora no solo no había obtenido nada, sino que también había perdido lo suyo. ¡Eso era el karma!

Claudia, que se sentía hundida en la miseria, de repente encontró un poco de consuelo. ¡Si ella no podía tener sus cosas, Renata tampoco!

El abogado la observó reír con el ceño fruncido. «¿Acaso esta mujer se ha vuelto loca con el encierro?», pensó.

Que la familia Ortega no se hubiera llevado ningún activo era peor para su caso. Significaba que tendrían aún menos fondos para utilizar. ¿Cómo podía estar riéndose?

—Pero es que ni siquiera quieren verme.

—Aparte de su perdón, no hay otra opción —dijo el abogado con urgencia.

—Pídele a Renata que los busque. Ahora que el Grupo Ortega está en bancarrota, la familia Calderón es su única esperanza.

—Está bien, le diré a Renata que hable con ellos. Pero tú también debes prepararte mentalmente, la situación no es buena. ¡Es imposible que salgas absuelta!

El abogado se fue. La mirada de Claudia se volvió sombría. Si la condenaban, si iba a morir, no dejaría que los demás fueran felices.

Si ella iba a morir, todos debían acompañarla en su caída.

Especialmente Melibea. Se aseguraría de que muriera con ella.

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