—Renán te ha dicho que te largues, ¿acaso no oyes? —insistió Claudia.
La empleada se marchó, sin dejar de suplicar perdón.
Claudia se dirigió a Renán: —Reni, si no hubiera llegado, no quiero ni imaginar las humillaciones que habrías sufrido. Ahora que el Grupo Ortega está en bancarrota, todos quieren hacerte la vida imposible. Pero no te preocupes, me tienes a mí. Siempre te protegeré y te ayudaré a convertirte en el futuro heredero del Grupo Calderón. ¡Nadie se atreverá a meterse contigo!
Las palabras de Claudia conmovieron profundamente a Renán.
—Claudia, ¿sabes? Desde que el Grupo Ortega quebró, mucha gente se ríe de mí, me desprecian. Reni ha estado muy triste. Pero qué bueno que has vuelto. Es maravilloso.
—Reni, no tengas miedo, yo te protegeré. Lo único que temo es que…
De repente, Claudia se interrumpió, su expresión de duda alarmó a Renán.
—Claudia, ¿ha pasado algo?
—A tu mamá y a Salomón no les bastó con destruir el Grupo Ortega, ahora quieren ir a por el Grupo Calderón, a por mí. Pretenden acusarme de haber matado a mi propio hermano.
—Claudia, pero ya se demostró tu inocencia. El accidente de coche no tuvo nada que ver contigo, por eso te soltaron. ¿Qué más quieren ahora?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor!