Entrar Via

Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 76

En el estudio de televisión.

Claudia estaba en medio de su actuación cuando, de repente, alguien gritó que se detuviera la grabación.

El director entró corriendo, presa del pánico, y exclamó: —¡Detengan la grabación, rápido, deténganla!

La agitación del director contagió al personal del estudio, que se apresuró a apagar el equipo.

Claudia, molesta, se encaró con él: —¿Quién es usted y con qué derecho suspende nuestra entrevista?

—Lo siento, señorita Calderón, es una orden de los directivos de arriba. Han dicho que el programa se suspende.

—¿Los directivos de arriba? ¿Acaso sus directivos no saben quién soy? ¿Cómo se atreven a detener mi entrevista?

—Señorita Calderón, de verdad lo siento, pero esto está fuera de nuestro control. Fueron órdenes superiores. ¿No será que ha ofendido a alguien importante?

—Soy una Calderón. Yo soy la persona importante aquí, ¿por qué habría de temer ofender a alguien más? Además, esta televisora es tan pequeña que ni siquiera quería dar la entrevista aquí. Reni, vámonos.

Claudia tomó a Renán de la mano y salió furiosa del estudio.

Era la primera vez que Renán veía a su tía, a quien consideraba omnipotente, ser derrotada.

¿No era su tía increíblemente poderosa? ¿No se suponía que todos debían obedecerla dondequiera que fuera? ¿Por qué esta gente no le hacía caso?

Residencia Escalante.

Selena hizo un gesto con la mano: [Hermano, ¿escuchaste a alguien gritar: ‘Órdenes de arriba, el programa se suspende’?]

Andrés: —Sí, hermanita, lo escuché. Parece que alguien detuvo su programa. Alguien intervino.

[Hermano, ¿quién detuvo la entrevista?]

—Hermanita, ¿quién crees que en todo el país de Alborada tiene tanto poder y una capacidad de ejecución tan rápida?

[Papi es el mejor, Selena quiere más a papi.]

Salomón le acarició el suave y fino cabello a Selena.

Andrés estaba mudo. ¿Acaso eso no era también un elogio para papá? La expresión de papá era completamente diferente. Bueno, ya estaba acostumbrado.

—Papi, mañana quiero ir al kínder.

Las palabras de Andrés casi le provocan un infarto al viejo mayordomo.

¿Su joven amo se habría enfermado?

El mayordomo Poncho dijo sorprendido: —Joven amo, ¿no acaba de darse de baja del kínder? Ya ha cambiado de kínder nueve veces. ¿Quiere ir al kínder? Joven amo, cada día tiene más sentido del humor.

Poncho no se creería ni muerto que su joven amo quisiera ir al kínder.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor!