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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 80

¿Qué quería decir con pagar por día? ¿Acaso pensaba que no duraría ni una semana?

Residencia Escalante.

—¡Meli llegó! Papi no nos mintió, ¡qué bien!

Andrés y Selena se pusieron muy contentos al ver a Melibea.

—Meli, iba a ir a buscarte, pero papi dijo que vendrías a trabajar a la residencia Escalante. ¡Y no me mintió!

Estaba tan seguro de que ella vendría. Claro, con su nueva reputación de mujer malvada, no encontraría trabajo en ningún otro sitio.

Melibea asintió y dijo: —A partir de ahora, seré su tutora.

—¡Genial! De ahora en adelante, Meli será nuestra tutora. ¡Qué felicidad!

Salomón observó a su hijo pavoneándose y dijo con una sonrisa: —Viene a enseñarles a estudiar, ¿estás seguro de que sigues tan contento?

Melibea miró la sonrisa radiante de Andrés, y pensó que Reni nunca sonreía así. Siempre era tan serio y formal, tratando de actuar como un adulto a pesar de su corta edad.

—Si Meli es la que enseña, me gustará cualquier cosa.

Salomón seguía sin fiarse y dijo: —Melibea está aquí para ser la tutora de tu hermana. Solo pagaré un sueldo, así que no pienses en hacer travesuras.

Los tutores anteriores de Selena habían huido espantados por culpa de Andrés.

Después de todo, ¿quién podría soportar llegar a trabajar y, al irse, descubrir que las suelas de sus zapatos habían desaparecido?

O encontrar una pequeña serpiente en su bolso, o cualquier otra cosa extraña y espeluznante que los asustaba de muerte de vez en cuando.

Sentían que era un trabajo donde ganabas dinero, pero no sabías si vivirías para gastarlo.

¿Los animales del jardín trasero extintos? ¿Qué significaba eso?

Melibea estaba confundida. Salomón la miró y le dijo: —¿Te dan miedo los animales pequeños? Este niño es capaz de meter serpientes, sapos y ratones en los bolsos de la gente. Como le caes bien, a otros quizás les toque uno, ¡pero a ti podría tocarte… el mundo animal entero!

Melibea se quedó asombrada. ¿Cómo podía ser tan travieso este niño?

Aunque, ahora que lo pensaba, sonaba como algo que él haría.

—Papi, eso era cuando era pequeño y no sabía lo que hacía. Ya no lo hago.

En ese momento, Selena también hizo un gesto con las manos.

[Selena garantiza que mi hermano no será travieso. Le encantará estudiar.]

—¡Sí, sí, mi hermana tiene razón! Ella sí que me conoce. No seré travieso. Con una maestra tan buena, seguro que me encantará estudiar. ¡Lo juro!

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