Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1039

Puede que Julia tuviera un genio de los mil demonios, pero sabía medir sus límites.

Y, por lo regular, su hermano siempre tenía la razón en todo.

Siendo que Cecilia no andaba tras los huesos de Luis, no le vendría mal empezar a llevarse bien con ella, ¿no?

A Cecilia le valió un reverendo comino cómo la estuvieran mirando los demás. Solo le lanzó una sonrisa brillante a Agustín.

—¿Qué haces aquí?

¿Sería que Enzo lo había invitado?

Considerando lo mucho que su primo no tragaba a Agustín, se le hacía raro que lo convocara por iniciativa propia.

—Vine a una cena de negocios —respondió Agustín con su usual parquedad—. ¿Y tú? ¿Reunión de la escuela?

El hombre echó un vistazo rápido hacia el grupo que la rodeaba.

—No, para nada. La empresa de Enzo ya arrancó formalmente y logramos vender el primer lote de crema cicatrizante, así que hoy organizó un festejo aquí.

—Como andas ocupado, no te quito más el tiempo, ya voy para arriba.

Cecilia le echó un vistazo a la hora.

—¿En qué piso están? —le preguntó Agustín.

Era de esperarse que hubieran rentado todo un salón privado en este lugar.

—En la terraza del último piso —dijo Cecilia, que jamás había estado ahí pero recordaba que se llamaba Salón Lucero.

—Te acompaño.

Agustín no dejó que se fuera sola tan fácilmente.

A ella le daba igual. Estaba en su derecho de llevarla si quería.

La que sí brincó fue Sabrina. Al ver que se iban juntos, no aguantó las ganas de llamarla:

—¡Cecilia!

—¿Se te ofrece algo más, Sabrina?

La joven volvió a mirarla con una expresión que irradiaba desinterés. Era obvio que no tenía ganas de platicar.

Si no hubiera sido porque necesitaba que aclarara el malentendido enfrente de todos, hace mucho que habría agarrado camino.

—No seas así, Cecilia. ¿A poco estás enojada conmigo?

—No estoy enojada. —A decir verdad, el asunto con Sabrina le provocaba cero emociones.

—Qué bueno, me asustaste —suspiró Sabrina con un tono falso de alivio—.

—Entonces, ya que estamos bien, ¿por qué no te quedas a cenar con nosotros? Trae a tu amigo también.

—No es necesario, en serio.

Volvió a mandarla por un tubo, haciéndose la tonta respecto a las obvias y verdaderas intenciones de la cumpleañera.

—Te lo agradezco muchísimo, pero ya andamos corriendo contra el reloj.

Capítulo 1039 1

Capítulo 1039 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana