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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 129

Yolanda seguía sentada.

—Hermano, si no me dices ni me acuerdo. Ahorita que lo mencionas, sí me duele.

Víctor la miró con reproche.

—Parece que no te duele tanto si ya estás aquí platicando y ni siquiera fuiste a que te curaran.

—Es que con todo el relajo se me olvidó que estaba herida. Oye, ¿trajiste mi coche? ¿Le pasó algo?

—El coche está bien, dejé al chofer cuidándolo. Pero tú levántate ya, vamos a que te revisen esa herida. Eres niña, ¿no te da miedo que te quede cicatriz en la cara?

—Bah, por un ratito no pasa nada. Y si me va a quedar marca, me va a quedar igual aunque me cure ahorita.

Víctor no estaba para bromas. Levantó a su hermana del brazo y se la llevó a buscar un médico.

Yolanda quería seguir platicando con Cecilia, pero no le dieron chanza.

Raúl, que estaba terminando con la policía, vio la escena y se acercó a Cecilia.

—Ese es el hijo mayor de la familia Morales, Víctor —comentó Raúl.

Cecilia se sorprendió.

—¿Lo conoces, tío?

Raúl suspiró. Todo el mundo decía que Lorena Ortiz era una belleza, y sus descendientes habían heredado esa genética. Néstor, el padre biológico de Cecilia, se casó con una mujer de Viento Claro que también era guapísima. Delfina no era fea, pero comparada con sus padres y su abuela, era muy común. Con razón la tía Lorena nunca sintió esa conexión especial con ella; simplemente no tenía la «pinta» de los Ortiz. Raúl a veces se preguntaba si Lorena sospechaba algo desde el principio, pero nunca dijo nada.

Como Cecilia no quería irse, Raúl se sentó a esperar con ella. Al poco rato, la cabeza de Cecilia empezó a cabecear. Raúl tuvo que sostenerle la frente con la mano para que no se diera un golpe contra la silla.

Cuando Víctor trajo a Yolanda de regreso, ya con un parche en la frente después de una tomografía, vieron la tierna escena.

Víctor se acercó a saludar a Raúl. Él también lo había reconocido.

—Raúl. —Víctor ya había escuchado la historia de Cecilia por boca de su hermana, que no paraba de hablar.

Al ver a Raúl ahí, Víctor pensó que la chica no era tan digna de lástima como su hermana creía. La familia de Arturo Ortiz tenía dinero en Villa Solana, sí, pero tener el respaldo del Grupo Dorado y la familia de Lorena Ortiz era otro nivel. Probablemente estaba mejor así.

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