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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 174

Cada vez que iba al campo, a Cecilia se le levantaba el ánimo. Al contrario, regresar a la ciudad la hacía sentir incómoda.

Paloma notó que Cecilia había cambiado un poco.

—Si hubiera sabido que no eras hija de los Ortiz, habríamos buscado a tus padres antes. Quién sabe, igual y habrías sido más feliz que con ellos.

Habiéndola visto crecer, ¿cómo no iba a saber Paloma si la niña era feliz o no? Cecilia ahora se veía muy relajada, diferente a como estaba en visitas anteriores.

—Abuela, sea o no de su sangre, yo la quiero igual.

Cecilia tarareaba una canción; sabía muy bien cómo contentar a la anciana.

Paloma se rio:

—¿No escuchaste a Héctor acusándote hace rato? Dijo que ya te habías buscado otra abuela.

Cecilia no quería hablar de ese tonto.

Charlaron sobre cómo les iba, y Cecilia le contó sobre el paciente con cáncer de hueso que estaba tratando.

Paloma, que también tenía grandes conocimientos médicos, asintió al escuchar el plan de Cecilia:

—Es, sin duda, un intento novedoso. Si logran encontrar el punto clave, ¡seguro funcionará!

—Ceci, a tu edad, tu nivel médico ya supera al de muchos veteranos, pero no se te vaya a subir a la cabeza, ¿eh?

¿Qué podía decir Cecilia? Ella jamás sería arrogante.

—Abuela, sé que siempre hay alguien mejor.

Paloma asintió.

—Tienes muy buen instinto. Si con todo lo que sabes logras poner en alto nuestra forma de hacer medicina, el doctor Serrano va a estar sonriendo dondequiera que esté.

Al recordar al doctor Serrano, Cecilia comentó:

Según Rodrigo, Lorena lo rechazó no porque él no fuera suficiente, sino porque las condiciones de ella eran demasiado estrictas. ¿Cómo podía pedirle a un hombre que dejara su apellido y se uniera a su familia?

La familia Serrano tenía un legado que mantener, necesitaban continuar con la tradición médica, él no podía simplemente renunciar a su linaje. En la generación de Rodrigo, aunque no era el único descendiente directo, era el de mayor talento, el heredero designado. ¿Qué heredero se iría a vivir a casa de la esposa perdiendo su identidad? Era una locura.

Al escuchar la historia de boca de Paloma, Cecilia entendió mejor lo que pasó entre los dos ancianos.

—Cada quien trae su camino marcado; hay cosas que simplemente tocan así.

Cecilia pensó en su abuelo biológico, a quien nunca conoció; decían que se fue al otro lado del océano, quién sabe cuántos descendientes o esposas tendría por allá.

Paloma rio:

—Mira qué casualidad. Rodrigo se negó a entrar a la familia de ella y por azares del destino no se casó nunca. Y ahora resulta que una niña de la familia Ortiz terminó siendo su heredera.

Cecilia lo pensó y tenía sentido. Quién sabe si el doctor Serrano se levantaría de su tumba del coraje.

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