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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 265

Al recibir la llamada de Cecilia, Agustín se sorprendió un poco.

—El abuelo está en casa, ven cuando quieras. Se pondrá muy contento cuando sepa que vienes.

Agustín tomó la decisión sin siquiera consultarle al anciano.

—Entonces voy para allá.

Agustín colgó y fue a informarle a su abuelo.

Con este clima de nieve, el anciano se la pasaba encerrado en casa y casi no salía. Aparte de ver televisión, no había mucho que hacer y se aburría horrores. Ahora que se sentía mejor de salud, quería salir a dar una vuelta, pero ni su nieto ni el doctor Rafael se lo permitían.

Cecilia estaba lista para salir con Enzo, pero a él le surgió un imprevisto de último momento y no pudo ir.

—Perdóname, Ceci, vas a tener que ir sola. Le diré al chofer que te lleve.

—No te preocupes, Enzo. Ve a atender tus asuntos —dijo Cecilia sin darle importancia.

—Yo iré contigo —dijo Esteban, quien ya estaba vestido con abrigo y había vuelto a la sala sin que se dieran cuenta.

Cecilia se sorprendió:

—¿Usted a qué va, abuelo?

—Escuché que Ezequiel vio a un viejo médico en Villa Solana y que está mucho mejor. Voy a ver cómo sigue.

Esteban disimuló un poco su curiosidad. Acompañar a su nieta también tenía el propósito de darle respaldo frente a los demás.

Al ver que el abuelo quería ir, Cecilia intuyó sus intenciones. Como acababa de reencontrarse con los Ortega, no era tan ingenua para creer que le caía bien a todo el mundo como si fuera un billete de quinientos pesos. Probablemente Esteban sentía que le debía algo a Luciana. Como su hija había desaparecido, estaba volcando todo ese amor paternal en la nieta que apareció de repente.

Cecilia no dijo nada y se fueron juntos a la mansión Sandoval.

Con el abuelo presente, Cecilia adoptó el papel de la nieta obediente que acompaña a su mayor a visitar a viejos amigos. Se portó muy dócil y dejó que Esteban dirigiera todo.

Cuando Ezequiel Sandoval escuchó que Esteban y la señorita de la familia Ortega habían llegado, cayó en cuenta de que el viejo Esteban venía de escolta. ¿Acaso ese viejo cascarrabias pensaba que él iba a intimidar a la niña?

Ezequiel salió a recibirlos con paso lento.

Agustín detuvo al anciano:

—Abuelo, hace frío afuera. Quédate adentro, yo voy a recibirlos.

Capítulo 265 1

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