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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 285

Los boletos de avión ya estaban comprados y la hora de regreso no se podía cambiar. Estaban en Viento Claro, una ciudad donde no conocían a nadie, y si surgía algún imprevisto sería un problema. Por eso debían irse al aeropuerto con tiempo de sobra.

—Tu tío dice que lo esperes aquí en la escuela. Quédate dentro del plantel, no salgas a la calle.

El profesor Quintana estaba un poco inquieto por dejarla. La muchacha era muy bonita y, con solo estar parada en la entrada un momento, ya había gente mirándola al pasar.

—Entendido. Vayan con cuidado, profe, no vayan a perder el vuelo.

—Está bien.

El profesor Quintana se llevó al resto del grupo. Cecilia se quedó dando una vuelta por la entrada y casualmente se encontró con el profesor Zúñiga, quien la saludó con la mano sonriendo.

—Profe Zúñiga —dijo Cecilia acercándose.

—¿Ya desayunaste? —preguntó él con una sonrisa amable. Siempre le había caído bien Cecilia, y al saber que era hija de Luciana, le tenía aún más aprecio.

—Ya desayuné.

A Cecilia también le agradaba el profesor Zúñiga. Era el tipo de académico respetable que no tenía aires de grandeza en el trato diario, pero que era sumamente riguroso en su trabajo.

—¿Estás esperando a Valentín? Escuché que el equipo de Villa Solana se va hoy, ¿no te vas con ellos?

Cecilia asintió.

—Me regreso con mi tío.

—¿Tu tío? —Zúñiga se sorprendió un poco—. ¿Hermano de tu padre Néstor?

—Es primo de mi papá —aclaró Cecilia—, pero en la familia le decimos “tío”.

—Me gusta la medicina.

La respuesta dejó atónito al profesor.

—¿Estás segura? Estudiar medicina es una friega, no es más fácil que las matemáticas. Ya sabes lo que dicen: estudiar medicina es un calvario y te consume la vida. Ceci, piénsalo bien.

—Me gusta mucho, la estudio desde niña —sonrió Cecilia— Profe, cada quien tiene sus gustos. A mi madre le encantaban las matemáticas; yo heredé su talento, pero no su afición. Tal vez porque no crecí con ella y no recibí su influencia.

Al escuchar esto, el profesor Zúñiga entendió el punto.

—Si quieres estudiar medicina, está bien, no te voy a obligar. Pero ten en cuenta que, si consigues el pase directo por excelencia académica, solo aplicará para la facultad de matemáticas.

Para el profesor Zúñiga, con los resultados actuales de Cecilia en la competencia, era un hecho que quedaría entre los seis primeros y representaría al país.

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