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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 324

Sus compañeros se habían sacrificado. La misión se cumplió, pero el precio fue demasiado alto. Al despertar, Fabián se quedó mirando el techo en silencio, y solo reaccionó un poco al ver a Agustín.

—¿Cuándo conseguiste prometida? Ni siquiera nos avisaste.

Fabián preguntó haciendo un esfuerzo por animarse.

—Los mayores acordaron que el compromiso oficial será dentro de dos años —sonrió Agustín.

—¿Por qué esperar dos años? Una chica tan guapa, ¿no te da miedo que te la ganen?

Fabián conocía a Agustín. Si no fuera algo que él quisiera, jamás aceptaría una decisión impuesta por los mayores.

—Estoy con ella. No voy a dejar que se metan. —Agustín lo dijo con una calma helada.

Fabián soltó una risa débil. ¡Lo sabía!

—Está bien, esperaré el brindis de tu boda entonces.

—Vengo a verte otro día, descansa.

Agustín no se extendió mucho con Fabián. Cecilia no le había avisado a la familia Ortega que estaba en Viento Claro, principalmente porque el tiempo era muy corto y no podría atender compromisos sociales. Justo cuando salían y platicaban sobre si debían ir o no, alguien llegó.

Era una mujer despampanante, vestida con mucho estilo. Claramente conocía a Agustín.

—Agus, ¿tú también estás aquí?

—Ese Fabián... nadie me avisó que estaba hospitalizado. Si no fuera porque escuché a mi abuelo hablar por teléfono con el abuelo Jacobo, ni me entero.

—Alba. —Agustín no esperaba verla allí.

Cecilia la reconoció; era reportera del canal nacional. La había visto en las noticias más de una vez. En persona era aún más guapa que en pantalla; tal vez el vestuario de la tele opacaba su belleza.

—Hola, Alba. Qué guapa eres, mucho más que en la tele.

Alba sonrió radiante.

—Tú también eres preciosa. De entrada pensé que eras una rival amorosa; eres tan llamativa que hasta me dio crisis de inseguridad.

Qué mujer tan honesta. Adentro, el pobre Fabián ya empezaba a tener dolor de cabeza.

—Tenemos cosas que hacer, ya nos vamos. Alba, entra a ver a Fabián pero no te tardes mucho, está muy herido y necesita descansar.

Agustín fue directo y al grano.

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