Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 391

Cecilia no hizo ningún comentario al respecto.

—Cada quien es libre de elegir —dijo con calma.

La familia González quería arrimarse a la familia Ortiz para sacar provecho, así que era lógico que buscaran quedar bien con la verdadera señorita Ortiz.

Ahora que se sabía que la verdadera hija era Delfina, era normal que Renata cambiara de bando.

—Esa clase de gente que va a donde sopla el viento es lo peor —Cecilia no le daba importancia, pero Sandra estaba indignada por ella.

Cecilia mantuvo su postura neutral.

De todas formas, nunca le había agradado una amiga como Renata.

Era de las que te sonreían de frente y te apuñalaban por la espalda.

Cuando se juntaba con Renata, la chica solo se la pasaba escaneando su ropa, sus joyas y sus bolsas de marca.

Aunque Cecilia nunca le daba gusto en sus caprichos, lidiar con ese tipo de gente siempre era molesto.

—Con tenerte a ti como amiga me basta, ¿no crees?

Al ver que Sandra estaba más enojada que ella, Cecilia no pudo evitar sonreír para consolarla.

—Eso sí, yo valgo por dos. —Sandra lo pensó un momento y asintió—. Definitivamente soy mejor que esa tal Renata.

—Ándale, vámonos a comer.

Aunque la escuela no había sancionado a Delfina, las miradas extrañas de sus compañeros eran castigo suficiente. Cecilia no necesitaba mover un dedo contra ella.

En su momento, los compañeros también habían hablado mucho de Cecilia, pero ella siempre se mantuvo con la frente en alto. Con el tiempo, todos se dieron cuenta de que ella no había hecho nada malo.

¿Pagar el mal con el bien? ¿Por qué debería?

¿Por qué tendría que perdonar a Abril después de que la calumnió y difamó?

Nadie tenía derecho a exigirle que perdonara.

Los compañeros ya se habían distanciado de ella por ser la «hija falsa», así que la situación actual no era muy diferente a la anterior.

Nadie molestaba a Cecilia en la escuela. No le importó que le rechazaran la solicitud del dormitorio; al mediodía, podía irse a descansar a su departamento frente a la escuela.

Especialmente cuando Delfina se enteró de que Cecilia tenía un departamento frente a la escuela y se encaprichó con querer vivir ahí también.

Héctor aprovechó la oportunidad y le cedió su propio departamento a Delfina.

—Delfi, lo mejor es que duermas en casa por las noches. Tu cama es mucho más cómoda que el departamento de tu hermano.

Ivana había ido a ayudarle a acomodar cosas, pero su idea era que su hija solo usara el lugar para las siestas. No le daba confianza que Delfina pasara la noche sola ahí.

A Delfina le daba igual.

Se aferró al brazo de Ivana, mirando todo a su alrededor, pero en su mente resonaban las palabras de su madrina:

«Delfi, ¿tus papás te tratan bien? Deberían compensarte el doble, después de todo, no creciste con la familia Ortiz».

«Si fuera mi hija la que hubiera sufrido tanto afuera, le pondría el mundo a sus pies para que fuera una verdadera princesa».

Delfina miró a Ivana y preguntó:

—Mamá, ¿puedo tener una casa que sea solo mía?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana