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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 495

A un mes del examen de admisión, todos estudiaban con mucha tensión.

El ambiente en la escuela era muy serio y hacían asambleas de motivación una tras otra.

Cecilia no sentía esos nervios porque ya tenía todo repasado; resolver los problemas le resultaba fácil y, de vez en cuando, ayudaba a Sandra con las materias que se le dificultaban.

Si otros compañeros tenían dudas y Cecilia tenía tiempo, también les respondía.

La única que ya no estaba repasando en la escuela era Delfina.

Su actitud no era buena, así que los maestros, sabiendo que la familia Ortiz tenía recursos, sugirieron que se fuera a casa y contratara tutores para un repaso sistemático.

La Profe Molina pensaba que esa niña, en cuanto veía a Cecilia, dejaba de concentrarse en el estudio, así que era mejor que se fuera a su casa.

Por el lado de la familia Ortiz, Ivana quería que su hija siguiera repasando en la escuela.

Pero Arturo escuchó la sugerencia de los maestros y aceptó que Delfina volviera a casa.

Las condiciones en casa eran, de hecho, mejores que en la escuela y no les dolía gastar en clases particulares.

Delfina al principio no quería, pero no pudo contradecir la decisión de Arturo.

Estar en casa tenía sus ventajas; al menos no tenía que levantarse tempranísimo para ir a clases y no sufría por la comida.

El chef de la casa le preparaba cosas ricas y variadas.

A Delfina se le empezaron a poner los cachetes redondos.

Ivana, por su parte, seguía haciendo de las suyas.

Habían quedado en no buscar más a Cecilia ni insistir con lo del pase directo.

Pero quién sabe de dónde escuchó el rumor de que Cecilia le había regalado el pase a otra persona, así que se fue directo a la escuela.

Cuando la Profe Molina vio a Ivana llegar a la escuela, pensó que venía a ver a Delfina.

—Señora, ¿qué hace en la escuela? ¿Viene por Delfi?

—¿Delfi no está repasando en casa?

La Profe Molina pensó que le había pasado algo a Delfina, así que preguntó con cautela.

—No, vengo a buscar a Cecilia.

A la Profe Molina se le apretó el estómago; si venía buscando a Cecilia, seguro no era por buenas.

—Al final de cuentas, yo la crié, y también espero que saque el primer lugar en el examen. No solo la escuela gana prestigio, a nosotros también nos da orgullo.

Ya que Ivana lo ponía así, si la Profe Molina seguía bloqueándole el paso, se vería mal.

No tuvo más remedio que llamar a Cecilia.

Cecilia pensó que la maestra la buscaba por algo académico, pero en cuanto vio a Ivana, supo a qué venía.

—Profe Molina, vaya a dar su clase, yo platico con la señora Ortiz.

—Cualquier cosa, busca a un maestro —le encargó la Profe Molina, que no se quedaba tranquila.

Cecilia asintió obediente:

—Enterada, no se preocupe.

¿Qué le podía hacer Ivana? Si Ivana no podía ganarle en una pelea.

Cecilia e Ivana se quedaron en el pasillo. Ivana quería invitar a Cecilia a salir.

Pero Cecilia ya no le contestaba el teléfono ni le respondía los mensajes.

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