La encargada miró a la empleada, quien alzó la barbilla desafiante: —Ya lo dije, no hice nada malo. ¿Por qué tengo que disculparme?
Cecilia soltó una risa fría: —Nos llamaste «nacas», ¿eso no es discriminación?
—¿Acaso por entrar a una tienda es obligatorio comprar?
—¿O es que la tienda es tuya y pusiste esa regla?
La encargada estaba entre la espada y la pared. Después de revisar las cámaras, admitió que la chica se había pasado: —Juana, ándale, pídele perdón a las clientas. Estuviste mal.
—¿Mal de qué? Solo quise ser amable y sugerirles la ropa con descuento para ayudarlas, y la vieja esta sale con que la tela no sirve.
—Si no tienen dinero, pues no tienen, ¿para qué inventar excusas?
—¡Para mí que solo vienen a buscar pleito y a ver qué sacan!
¿Ahora resultaba que eran unas estafadoras?
Cecilia estaba atónita ante tal descaro.
—Juana, obedece... —La encargada intentaba razonar con ella.
Pero en la entrada retumbó la voz del gerente del centro comercial: —Juana, ¿qué pasa? ¿Quién te está molestando?
El gerente adoraba a su sobrina. Si alguien la hacía menos en su territorio, no solo su hermano y cuñada, ¡sino hasta su madre se lo comerían vivo!
—Tío, me están haciendo bullying. Yo de buena fe les dije que si no les alcanzaba para lo caro compraran lo de oferta, y se ofendieron porque eran modelos viejos.
—A fuerza quieren lo nuevo pero no traen dinero, y encima se ponen a decir que la ropa es chafa.
—No me aguanté y les dije sus verdades, y ahora no me dejan en paz.
Esto es lo que se llama hacerse la víctima.
Esta chica era una experta.
El gerente ni siquiera confirmó la versión con la encargada de la tienda; solo escuchó a su sobrina y miró con frialdad a Cecilia y Lorena.
Lo habían compartido en un grupo de niños ricos, así que mucha gente entró a ver.
[¡No manches!]
[La gran hija de los Ortiz ha caído tan bajo. Se ve que la familia la odia por usurpadora.]
[Voy a soltar una teoría conspirativa: ¿y si el cambio de bebés fue obra de la familia pobre de Cecilia? Querían que viviera bien y por eso la cambiaron por la verdadera hija.]
[¿Cecilia y su abuela robaron algo? ¿Por qué llamaron a seguridad?]
—No robaron nada, solo tuvieron un altercado con la vendedora... —La chica del live narró lo sucedido.
—La neta, yo creo que la vendedora tiene razón. Les ofrece descuentos, no quieren, piden lo nuevo y luego dicen que la tela es mala porque no tienen para pagar.
Cecilia no prestaba atención a la chica; estaba haciendo una llamada.
Jenny, cancela la entrada a El Dorado. Ahorita mismo.

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