Hasta ese momento ni se le había pasado por la mente; creía que Arturo todavía tenía esperanzas y que, si lograban superar la situación difícil juntos, él terminaría perdonándola.
Así podría seguir siendo la inalcanzable señora Ortiz.
[¿De verdad crees que Arturo va a salir de esta?] —se burló Gonzalo de su ingenuidad.
[Ivana, escúchame bien: aunque por pura suerte Arturo logre salvarse de este problema, te aseguro que no volverá a tratarte bien].
[Tú te divorcias, yo hago lo mismo con mi mujer, y luego por fin estaremos juntos].
[Lo voy a pensar]. —Ivana no le dio una respuesta clara.
Gonzalo frunció el ceño del otro lado de la pantalla:
[Ivana, sé que todavía sientes algo por él, pero tienes que pensar en ti].
[Todo lo digo por tu propio bien. Analízalo bien: si sigues con él y la familia Ortiz vuelve a quebrar, se van a llevar todo el patrimonio del matrimonio para pagar deudas y tú te quedarás sin nada].
[Además tienes a tus hijos. Héctor no se ha casado, y Delfina ni siquiera es de la familia Ortiz; ambos le fallamos a esa niña].
[Tienes que ver por su futuro].
[Una muchacha solo evita el desprecio de su familia política si lleva una muy buena dote].
[Delfina aún no entra a la universidad, y los gastos que vienen no son ninguna broma].
A Ivana le generó bastante incomodidad leer eso.
Si se ponían a analizar las cosas, Delfina no era solo hija suya.
Gonzalo también tendría que estar guardando dinero para el futuro de su hija.
¿Acaso no era su deber, como padre, pagar la colegiatura de la universidad?
Estaba a punto de reprochárselo, pero antes recibió otro mensaje de Gonzalo:
[Yo ya tengo un dinero ahorrado para Delfina, pero ya sabes cómo es esto, Ivana. Con mi trabajo apenas y gano para lo básico].
[Hacer un guardadito sin que mi esposa se entere no es nada fácil].
Al leer sus quejas, Ivana rápidamente sintió empatía por él.
Gonzalo no la tenía fácil, y además siempre la trataba bien, así que prefirió dejar las cosas en paz.
Al final de cuentas, lo que más le pesaba era perder la vida de lujos que tenía frente a ella.
Pero si esa riqueza iba a desaparecer pronto, en verdad debía prepararse para divorciarse de Arturo.

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