Tatiana anunció que la paciente ya había despertado, pero que aún necesitaba tratamiento y descanso, y pidió a los medios que dejaran de intentar entrar al hospital.
El mensaje fue publicado por Tatiana en Twitter, pero con la total aprobación de Valentina.
Al enterarse de que su ídola había despertado, los más felices eran, por supuesto, sus fans.
Por el contrario, los más molestos resultaron ser los padres y el hermano menor de Valentina.
Cuando recibieron la noticia, simplemente no podían creerlo.
—¡Esa chamaca de Valentina tiene más vidas que un gato! ¿No que estaba metida en esa cosa de Terapia Intensiva? ¿Cómo es que ya despertó?
Ágata tenía una expresión de profunda molestia.
Originalmente, ya estaban pensando en buscar a un abogado para demandar a Tatiana y exigirle que les entregara todo el dinero de Valentina para que ellos lo administraran.
¿Quién iba a pensar que, justo en ese momento crucial, Valentina despertaría?
A Román Calvo también le pareció que tenían muy mala suerte. Toda la familia ya había planeado cómo gastarse la herencia, ¿y resultaba que su hija no se iba a morir?
Era una verdadera decepción para ellos.
Matías, que en los últimos dos días ya se había sentido famoso con los halagos en sus transmisiones en vivo, también estaba enojado.
Si su hermana moría, podría aprovechar esa popularidad para ganar seguidores.
Ya estaba soñando despierto con vivir en una mansión y manejar puros carrazos de lujo. ¿Por qué demonios tenía que seguir viva?
—Oigan, apá, amá, ya que Valentina despertó, ¿no deberíamos ir al hospital a verla?
Si Matías quería ir, era únicamente para hacerse el bueno frente a ella lo antes posible.
—¿Y a qué vamos? Si ya despertó, es puro perder el tiempo.
¿Acaso de verdad iban a ir al hospital a cuidarla?
Ágata ni siquiera lo había considerado; ¡si ella era la que quería que la atendieran!
—Si no vamos, Valentina se va a enojar. Hay que ir ahorita mismo a explicarle todo, no podemos dejar que esa tal Tatiana le llene la cabeza de mentiras.
Matías se sentía un genio por haber pensado en ese detalle.
Román y Ágata lo meditaron un momento y les pareció que su hijo tenía toda la razón.
No pararon de elogiar lo inteligente que era.
—Así es, no podemos dejar que esa vieja se quede con todo el crédito.
Los dos se apresuraron a planear su ida al hospital.

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