—Me encanta la ropa de SUNNY; es súper favorecedora, hasta para gorditas como yo.
Amanda echó un vistazo hacia el escenario, el evento aún no comenzaba.
Cecilia la miró una vez más.
—En realidad no estás gorda, tienes una figura muy bien proporcionada.
Algunas prendas de SUNNY eran exigentes con la figura, pero otras se adaptaban a cualquier tipo de cuerpo y ayudaban a disimular los detalles que menos gustaban.
El conjunto que Amanda llevaba puesto cumplía justo con esa función: disimulaba ciertas áreas de su cuerpo y realzaba sus curvas a la perfección.
Amanda tenía el rostro redondo y sus facciones la hacían ver muy tierna, mientras que la chispa en su mirada le daba un aire verdaderamente adorable.
El atuendo le quedaba como anillo al dedo.
—Ese conjunto de verdad se te ve increíble —continuó Cecilia.
Esa colección en particular mezclaba estilos vintage con toques modernos y era muy codiciada.
—Verdad que sí. Siento que las creaciones de esta diseñadora principal están hechas para mí. Quién sabe si tendré suerte de conocerla hoy en persona.
—Quizá sí se te presente la oportunidad —comentó Cecilia.
Amanda se emocionó.
—Me enteré de que hoy van a sortear a tres afortunadas a las que la misma señorita Sunny les diseñará un atuendo a la medida. ¡Es una oportunidad increíble!
Cecilia recordó que ese era precisamente el gancho que Jenny usaría para abrirse mercado en Mirasia.
Si Sunny en persona iba a crear diseños exclusivos, ¿quién no iba a querer asistir?
Con razón el lugar estaba abarrotado.
Al principio la idea era elegir a una sola persona, pero luego lo subieron a tres, atrayendo a muchísimos más interesados.
—¿El sorteo va a ser en vivo? ¿Participan todos los presentes o solo los que tienen invitación? —preguntó Josefina.
Aunque ella misma llevaba invitación, de inmediato se acordó de sus ex amigas doble cara, aquellas que se habían colado.
Si solo sorteaban con las invitaciones, entonces ese par ni siquiera calificaría.
¡Qué coraje les iba a dar cuando se enteraran!

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