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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 859

Algo no cuadraba. Las clases estaban a punto de empezar, ¿no se suponía que Valentín ya debía estar viviendo en los dormitorios de maestros de la universidad o en su propio departamento?

¿Por qué seguía en la casa principal?

—Enzo, que a ti te guste andar de fiesta es una cosa, pero ¿cómo se te ocurre llevar a Ceci a carreras de motos?

Valentín empezó a reclamarle apenas abrió la boca.

Enzo se atragantó con sus palabras.

—Valentín, esto es un malentendido, yo no quería...

—No quiero escucharte a ti —lo cortó Valentín, y volteó a ver a Cecilia—. A ver, Cecilia, cuéntame qué pasó.

—Resulta que el supuesto rival de amores de Enzo nos lo topamos cenando, y vino a buscarle pleito —explicó Cecilia de forma concisa.

Enzo frunció el ceño. Oye, hermanita, ¿segura que así pasaron las cosas?

—¿Andas saliendo con alguien de nuevo? —Valentín volteó a mirar a Enzo con cara de pocos amigos.

—Claro que no. —Enzo estaba demasiado ocupado fundando su empresa como para tener cabeza para novias.

—¿Entonces de qué me hablas? ¿De dónde salió ese rival?

Valentín no entendía nada.

Enzo volteó a ver a Cecilia:

—No lo confundas más. ¿A qué te refieres con mi «rival de amores imaginario»? ¿Cuándo en la vida he considerado a Máximo Cordero como un rival de amores?

¿Acaso el tipo estaba a su altura?

Valentín por fin ató cabos; resulta que el pleito había sido con Máximo.

Un momento, ¿acaso Máximo no era el examigo con el que este tonto se había peleado a muerte?

¿Por qué andaban mezclados otra vez?

La familia Ortega y la familia Cordero tenían buena relación y mantenían negocios juntos.

Los conflictos entre los jóvenes de la familia eran ignorados por los mayores.

Al fin y al cabo, los pleitos de los muchachos no afectaban las decisiones importantes de las familias.

Además, ni Enzo ni Máximo eran los herederos principales de sus respectivas familias, así que sus peleas no impactaban en lo más mínimo los lazos comerciales.

—Me expresé mal. Más bien, Máximo es quien ve a Enzo como su rival de amores imaginario.

Cecilia sintió que sería muy complicado explicar todo el drama entre esos dos, así que le echó una mirada a Enzo, esperando que él mismo se lo aclarara a Valentín.

Enzo se resignó y, en un par de frases, explicó todo el malentendido de la firma.

—No puedes volver a hacer ese tipo de locuras.

—Si te encuentras en una situación así, llamas a la policía.

—Y antes de que llegue la policía, que sea Enzo el que intervenga, siempre y cuando no se pase de la raya.

—Tú eres una señorita, tienes que tener mucho cuidado allá afuera.

Evidentemente, Valentín no trataba a los hombres igual que a Cecilia.

Antes de que Cecilia pudiera decir algo, Enzo hizo un gesto de ofensa.

—Cecilia es el tesoro de la familia, ¿y yo estoy pintado o qué?

Valentín le lanzó una mirada fulminante.

—Ceci es un ángel. Con que tú no andes causando problemas en la calle me doy por bien servido.

—Si fuera tan angelito, no andaría manejando motos.

Enzo expuso a Cecilia frente a Valentín sin ninguna piedad.

—Valentín, seguro ni sabías, pero ella maneja la moto mucho mejor que yo.

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