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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 873

Ahora Marina miraba a Cecilia con auténtico respeto. Si las calificaciones de su primo ya la hacían sentir inferior, esta chica jugaba en otra liga. ¡Definitivamente no pertenecían al mismo mundo!

—¿Apenas te das cuenta de que eres la más atrasada de la familia? —le reclamó Patricia sin ningún tacto—. Híjole, si no te pones las pilas, vas a terminar siendo una vergüenza para todos.

Quedar como «la burra de la familia» no era una etiqueta que Marina quisiera llevar colgada para siempre, así que frunció el ceño, bastante molesta con la realidad.

—También me enteré de que ganaste las Olimpiadas de Matemáticas, Ceci. ¿Vas a estudiar la carrera de matemáticas igual que Valentín? —preguntó Patricia, ignorando por completo los berrinches de su hermana menor.

Cecilia negó con la cabeza.

—Me decidí por la Facultad de Medicina. La verdad, es un área que me llama mucho más la atención.

Patricia parpadeó, sorprendida.

—¿Y los de Ciencias Exactas te van a dejar ir así de fácil?

Por supuesto que no. Los de Matemáticas ya se habían dado un buen agarre con los de Medicina por ella.

—Valentín es profesor en el departamento de matemáticas. Si se enteran de que ustedes dos son familia, seguro van a pedirle que te intente convencer —comentó Patricia.

Aunque Patricia no estudiaba en la Universidad de Viento Claro, conocía bastante bien las movidas y la grilla de esas escuelas.

Tener el primer lugar nacional y una medalla olímpica hacía de Cecilia un trofeo codiciado; los maestros se volverían locos intentando jalarla a su departamento.

—Eso ya será problema de mi primo Valentín —respondió Cecilia, guiñándole un ojo.

«Tiene toda la razón del mundo», pensó Patricia con una sonrisa.

Desde lejos, Zoe veía cómo Aurora se paseaba de un lado a otro presentando a Cecilia con los demás Ortega. Sin querer quedarse atrás, jaló a su hermano para acercarse al grupo.

—Hola, Aurora. Hola, Patricia —dijo Zoe, esbozando una sonrisa amable.

Casi no veía a Aurora, pero cuando coincidían lograban platicar a gusto, así que se llevaban de manera pasable.

A Patricia, en cambio, la consideraba demasiado lejana a la rama principal de los Ortega, por lo que su trato no pasaba de un simple saludo cordial.

Luego centró su atención en Cecilia y le dirigió una mirada que aparentaba alegría.

—Cecilia, cuánto tiempo sin vernos.

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