Cecilia no esperaba que Adara comprara ese vestido blanco de perlas.
La prenda era, en efecto, hermosa, y a Cecilia le había gustado mucho.
Pero como ya había elegido uno de SUNNY, le daba igual a quién le vendieran el vestido del estudio.
Además, esa prenda no era nada barata; su etiqueta marcaba casi dos millones de pesos.
Que Adara gastara semejante cantidad solo para pedir disculpas hacía sentir a Cecilia un poco incómoda.
—Señora, este regalo es demasiado valioso, no puedo aceptarlo.
Cecilia apenas le dio un vistazo antes de intentar devolverlo.
A Adara no le sorprendió en lo más mínimo.
A la familia Ortega no le faltaba dinero.
Si Lourdes no se lo había comprado a su sobrina, era simplemente porque prefirió uno mejor, no porque no pudiera pagarlo.
—A mí me pareció que este vestido resaltaría mucho tu figura, Ceci. Si te gusta, acéptalo. Tómalo como una disculpa de mi parte por las tonterías de mi marido.
Cecilia no supo qué responder.
Era evidente que no se disculpaba por su marido, sino por la amante de este.
¡Esa tal Adara era todo un personaje!
¡Tenía toda la actitud de una patrona!
Y mientras decía todo eso, su esposo Gonzalo permanecía a su lado sin atreverse a abrir la boca.
Estaba claro que aceptaba en silencio todo lo que su mujer decía.
Él pensaba exactamente igual: la aventurita que tenía por ahí había ofendido a la nieta de la familia Ortega, así que lo mínimo que podían hacer era disculparse.
Aunque su esposa había sido algo exagerada con el regalo, ser generosos tenía sus ventajas.
Si en el futuro querían hacer negocios con la familia Ortega, ya tendrían un pretexto para acercarse.
De hecho, Gonzalo y la familia Ortega ya eran parientes lejanos.
Adara se apellidaba Blancas y era hija de una de las mujeres de la familia Ortega.
Si no fuera por eso, alguien del nivel de Gonzalo no habría sido invitado al banquete de esa noche.
—Hablando de eso, yo vengo siendo algo así como tu tía. Mi mamá era una Ortega, así que tómalo como un regalo de tu tía. ¿Qué te parece?
—Si de plano no te gusta, no hay problema, mañana mismo te acompaño a escoger uno mucho mejor.

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