Lourdes también quería acompañar a Cecilia a la universidad.
Por desgracia, tenía trabajo pendiente y justo ese día andaba muy ocupada.
—Yo llevo a Ceci, soy el que tiene más tiempo libre —dijo Enzo levantando la mano.
—¿No que andabas muy ocupado con tu nueva empresa? —preguntó Damián, desenmascarándolo sin piedad.
Enzo no le dio importancia: —Los productos de mi empresa todavía están en fase de pruebas, no necesito estar pegado ahí todo el día. En cambio tú, Damián, andas a las carreras, seguro no tienes tiempo de llevar a Ceci a la universidad.
Damián se quedó callado; la verdad es que no tenía tiempo.
—Yo la llevo, de todos modos tengo que ir a la universidad —se ofreció Valentín.
Damián y Enzo protestaron al mismo tiempo:
—Tú vas a trabajar. El primer día de clases es una locura, ¿a qué hora vas a acompañar a Ceci?
Lo principal era darle prioridad a Ceci. Si Valentín iba, a lo mucho le dejaría las cosas en el cuarto y la mandaría a hacer el trámite sola.
¿Qué chiste tenía eso? Era lo mismo que si fuera sola.
—Damián y Enzo tienen razón. Valentín, como vas a estar ocupado en la universidad, no conviene que acompañes a Ceci. —El abuelo Esteban estaba que no cabía de la emoción.
A su edad ya no tenía nada que hacer en la casa y se aburría.
Lo más lógico era que acompañara a su nieta a la universidad, ¿no creían?
—Yo tampoco estoy de acuerdo en que me lleve Valentín. Es mejor mantener una sana distancia de maestro y alumna —comentó Cecilia, que prefería mantener un perfil bajo.
No quería que nadie en el campus se enterara de su parentesco con Valentín.
Valentín se quedó sin palabras.
Si a fuerzas alguien tenía que llevarla, ella prefería que fuera Enzo.
Gracias al voto de calidad de la mismísima Cecilia, Enzo se coronó como el ganador.
El día de la inscripción, Cecilia y Enzo se levantaron tempranísimo.
La Universidad de Viento Claro era el alma máter de Enzo, así que conocía el campus como la palma de su mano.
Para Cecilia tampoco era un lugar nuevo, pues ya había tomado unos cursos ahí antes.
Enzo estacionó el coche y la acompañó a hacer los trámites. Se dividieron las tareas y terminaron de volada.

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