Solo Macarena se había olvidado por completo del asunto.
Cuando las demás sacaron sus credenciales para pedir de comer, ella se quedó pasmada.
Por suerte, Cecilia le tendió su tarjeta a tiempo.
—Usa la mía por ahora.
—Gracias. —Macarena no se anduvo con rodeos y pidió dos guisados de carne y dos de verduras, tal como lo habían hecho Cecilia y las demás.
Solo Estella había pedido una porción de carne y una de verduras.
Al ver su propio plato lleno hasta el tope mientras el de Estella apenas tenía comida, Macarena no pudo evitar preguntar:
—Oye, Estella, ¿de verdad te llenas con eso?
—Sí, me lleno; de todos modos, traigo los guisos de mi pueblo para acompañar.
Estella esbozó una ligera sonrisa.
En realidad, como ese día iba a comer con sus compañeras, se había animado a pedir dos platillos.
Si hubiera estado sola, tenía pensado comprar solo uno.
Pero no había necesidad de decirles eso frente a sus compañeras de cuarto.
—Te cambio un poco de tu comida —dijo Cecilia, y usando unos cubiertos limpios le pasó dos costillas de su plato a cambio de la comida de Estella.
Estella ya estaba acostumbrada a que Cecilia compartiera la comida con ella de esa forma, así que no dijo nada.
Acto seguido, Mireya hizo exactamente lo mismo:
—¡Yo también te cambio!
Mireya le pasó la mitad de su guisado al plato de Estella a cambio de una porción del suyo.
Ahora solo faltaba Macarena.
«Si no comparto nada, voy a quedar como la que no encaja», pensó.
—Pues yo también te cambio...
Estella por fin reaccionó:
—No, no es necesario, de verdad. No tienen que darme de su comida. Traje un montón de lo que preparé y no costó casi nada, sírvanse lo que quieran.
Macarena seguía pensando qué darle a cambio cuando vio que Estella retiraba su plato.
De inmediato se ofendió:
—¿Qué pasó? ¿Agarras de la comida de ellas dos y de la mía no? ¿Me quieres hacer a un lado o qué?
Al notar su molestia, Estella se apresuró a explicarle:
—No, no es eso, es solo que... lo que preparé de verdad no tiene ningún valor económico.
—Será muy barato y lo que quieras, pero nunca lo he probado —respondió Macarena con actitud altanera.

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