¿Acaso alguien iba a atreverse a decir que no entendió?
—¡Sí, señor! —contestaron los estudiantes, cada uno a su ritmo y en desorden.
—¡Mi primera regla es muy sencilla! —les gritó el oficial—. ¡Esta es una base militar y ustedes, a partir de hoy, son mis reclutas! ¡Así que antes de hablar, ¿qué deben hacer?!
¿Hacer qué?
Nadie tenía la menor idea.
La gran mayoría se quedó con cara de interrogación.
Solo los que veían películas de soldados lograron reaccionar a tiempo.
—¡Pedir permiso para hablar!
Aunque fueron pocos los que contestaron, el oficial se vio satisfecho.
—¡Exacto, es pedir permiso para hablar! ¡Y al que no lo haga bien, lo voy a traer marchando a pleno sol!
—Primero les leeré las reglas de la base, y al terminar tendrán tres minutos para cualquier duda.
—¡Acabando esos tres minutos, nos vamos a las barracas y los quiero listos en el campo de entrenamiento a las once y media en punto!
Quién sabe si le estaban poniendo atención a su sermón, pero las que tenían buena vista ya le habían escaneado la cara de pies a cabeza.
—Oigan, ¿no se les hace que el oficial está guapísimo? —preguntó Carla primero que todas.
—La neta sí, parece artista —secundó Regina.
A Teresa no le latía tanto ese estilo, pero le echó un vistazo de reojo a cierta dirección:
—No solo está guapo, chéquense las insignias que trae en el hombro.
Un par de «¡no manches!» resonaron en la fila. Con lo joven que estaba y ese nivel de rango... ¿qué hacía dándoles un campamento de inducción?
—Siempre dicen que hay chavas que se terminan enamorando de los instructores en este campamento, y viendo a este, yo creo que este año no será la excepción.
—¡Es que no solo es la guapura, el tipo es de alto nivel!
El mensaje era clarísimo: con un rango así y a esa edad, algo traía detrás. Si no, ¿cómo fregados habría llegado tan alto tan joven?
—Se lo ganó jugándose la vida —dijo Cecilia, metiéndose en la conversación aunque casi no convivía con esas chavas.
—No te creas. Te ves muy inocente, Cecilia —respondió Carla, restándole importancia a las insignias—. Ahorita casi todos los que llegan tan alto es por pura palanca, seguro es un junior apadrinado por su familia.

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