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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 963

—Con que es la nieta de Paloma, con razón es tan buena.

—Se nota la visión de la doctora Ruiz: hizo que su nieta empezara con la medicina tradicional y ahora la mete a la convencional. Al final terminará en la rama clínica.

—Exacto, tener bases de medicina tradicional tiene sus ventajas; esa técnica para detener el sangrado resultó súper útil en el quirófano.

Uno a uno comenzaron a llenar de halagos a Cecilia.

¿Todo por el simple hecho de ser la nieta de Paloma?

Para nada. Era porque había demostrado una habilidad de la que muy pocos eran capaces.

El que resultara ser familia de Paloma solo había multiplicado la admiración.

Si Cecilia se hubiera apoyado en la fama de su abuela desde el principio, todos habrían creído que solo se estaba colgando de su nombre.

Incluso habría dejado mal parada a la señora Ruiz.

—Cecilia, ¿cuándo crees que tu abuela nos haría el honor de dar una plática en la Universidad de Viento Claro?

El profesor Tovar soltó la invitación sin rodeos.

—Últimamente ha estado impartiendo clases en la Escuela de Medicina Villa Solana y acaba de aceptar regresar a trabajar en el Hospital Santo Tomás, así que dudo que tenga tiempo —le explicó ella—.

—Sin embargo, puede ponerse en contacto con ella. Si llega a tener un espacio libre, seguro que aceptará con gusto.

Cecilia dejó la puerta medio abierta, pero el profesor Tovar supo interpretar que a Paloma no le sobraba tiempo para eso.

Villa Solana era la ciudad de donde ella venía.

Apenas se corrió la voz de que Paloma se había jubilado, la Universidad de Viento Claro intentó contratarla para dar clases allí.

Pero ella rechazó la oferta.

Le encantaba la tranquilidad de Villa Solana y nadie la iba a hacer cambiar de opinión.

El profesor Tovar lo intentó de nuevo aprovechando que Cecilia ahora pertenecía a la institución.

¿Quién sabe? Tal vez por hacerle un favor a su nieta se animaría.

—Perfecto, entonces haré el intento.

Funcionara o no, lo importante era que Cecilia seguiría en la universidad; al menos a ella la tenían asegurada un rato.

Justo en ese instante, los papás del muchacho herido llegaron por fin.

—¿Dónde está nuestro Alan?

—¿Se encuentra bien?

Se trataba de un matrimonio bastante común. La ropa del hombre tenía algunas manchas de aceite, mientras que la mujer vestía de manera un poco más cuidada, aunque sin dejar de verse muy humilde.

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