Amanda estaba sentada enfrente escuchando. De repente, apoyó la barbilla en la mano y preguntó con seriedad:
—Ginés, si un hombre le dice a una mujer "este es mi primer beso", ¿qué quiere decir?
Justo hace un momento, el mensaje de Mauro decía: [Amanda, este fue mi primer beso.]
Amanda no entendía nada, tenía la mente en blanco.
Al escuchar eso, a Ginés casi se le salen los ojos.
—¿Con quién te besaste?
¿No estaba borracho?
¿Cómo es que su cerebro reaccionaba tan rápido?
Amanda lo negó de inmediato.
—No fui yo, fue una amiga.
Verónica se cruzó de brazos, lista para el interrogatorio.
—Ese es el típico "tengo una amiga". Confiesa.
Amanda se puso un poco nerviosa.
—No hay nada que confesar. Ustedes saben que tengo un par de moscones alrededor, así que, ¿cómo podría ser yo?
Verónica se tocó la barbilla, reflexionando.
—Ginés, tiene sentido.
Ginés estiró las piernas despreocupadamente y se echó hacia atrás, con esa pereza de niño rico, sin rastro de la imagen de abogado de élite del señor Mendoza.
Ginés jugueteaba con un palillo de dientes en la boca y analizó la pregunta con seriedad.
—...Seguramente se quiere llevar a la cama a tu amiga.
—¡Pff! —Amanda escupió todo el té.
Ginés, víctima inocente del rocío, se quejó:
—Amanda, ¿por qué te emocionas tanto?
Amanda sacó unos pañuelos y se los pasó a Ginés.
—No, es que me ahogué.
Ginés la miró con asco.
—Ajá, sí, cómo no.


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