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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 264

Las mejillas de Amanda se tiñeron de rojo.

¡Qué descaro el suyo! ¿Acaso no le daba miedo que ella se propasara?

—¿Ya estás listo? —volvió a preguntar.

Al escuchar su afirmación, Amanda giró sobre sus talones y caminó paso a paso hasta pararse frente a él.

—Tómate la medicina y acuéstate a descansar.

Él fue muy obediente. Se tragó todas las pastillas que ella le llevó y luego se recostó en la cama, sin dejar de mirarla.

—¿No te vas?

Ella ya había lidiado con el dilema de irse o quedarse. Al final, optó por velar su sueño; no por otro motivo, sino para pagarle el favor. A fin de cuentas, él también la había cuidado así en el pasado.

—¿Te estorbo? —contestó ella a la defensiva.

Los ojos oscuros del hombre se iluminaron de repente.

—¿Cómo crees? Solo me apena hacerte batallar, señorita Solano.

Amanda se sentó en el sofá y desvió la mirada. Sacó el celular y vio los mensajes que Gerardo le había mandado.

Entre la información, venían datos sobre la estudiante de Clemente Velasco, quien resultaba ser su discípula estrella.

Antes de despedirse, Belén le había hablado de la oportunidad que representaba esta cirujana; aunque no toleraba su calidad humana, Belén reconocía sus destrezas clínicas. Había dicho que era un prodigio médico que nacía una vez cada cien años y que Clemente había roto las reglas para aceptarla bajo su tutela solo por su talento desmedido.

En palabras del propio Clemente, llegaría el día en que ella superaría su estatus en el mundo de la medicina. En su momento, cuando Belén se enteró de lo que pasaba entre ella y su mentor, ella optó por irse al extranjero por voluntad propia; y ya para entonces sus habilidades eran sobresalientes, sin pedirle nada a las del maestro Velasco.

Si buscaban alguien para operar a su abuela, descontando a Clemente, ella era la única opción viable.

Amanda se quedó viendo su número de contacto en la pantalla, perdida en sus pensamientos. Definitivamente tenía que llamarla, solo que no sabía qué iba a decirle. Se masajeó las sienes, invadida por la frustración.

De la nada, Mauro soltó un comentario:

—Si quieres operar a tu abuela, de nada sirve que busques a Clemente; él ya no está en condiciones de operar. Mejor localiza a su mejor estudiante, Macarena Cadenas.

Capítulo 264 1

Capítulo 264 2

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