C105- FIESTA DE CUMPLEAÑOS.
La humillación de Mirabelle fue solo el principio.
Horas después de aquel espectáculo en la cena de élite, una carta llegó a manos de los abogados de Reginald Langley. Grayson no solo había cumplido su amenaza… la había dejado sin margen. Utilizando su influencia y viejas conexiones en el sistema financiero, congeló las pocas cuentas que quedaban a nombre de Mirabelle alegando un manejo irregular de los fondos y una auditoría formal estaba en camino, y ella no podría mover ni un céntimo sin autorización judicial.
Y se aseguró de que ningún abogado de renombre la representara después de lo ocurrido.
Días después, la mansión se vestía de fiesta y el motivo era el cumpleaños de Eleonora. Kate se había esforzado para que todo saliese perfecto; además, ademas tambien celebrarian que los últimos exámenes de Oliver habían salido bien. La enfermedad estaba remitiendo.
—Kate, querida —dijo Eleonora con una sonrisa ysujetando sus manos con cariño—. Esto es precioso, nunca me habían preparado algo tan hermoso. Te lo agradezco de verdad.
Antes de que Kate pudiera responder, se escuchó una vocecita feliz.
—¡Abuelaaaaa! —interrumpió Oliver con la energía de un niño feliz—. ¡Ven! ¡Tienes que probar los mini éclairs! ¡Son de chocolate con fresa, están buenísimos!
Eleonora soltó una carcajada.
—¡Ay, Dios santo! Pero solo uno, ¿eh? Que sí, como más, mañana me duele la cadera, y luego tu padre dice que exagero —bromeó, haciendo reír a todos y siguiéndolo sin dudar.
En ese momento, Grayson apareció y rodeó la cintura de Kate, inclinándose para besarle la sien.
—¿Ves? Ya la has conquistado, mi madre te adora.
Kate sonrió, apoyando su espalda contra él.
—No te emociones. Aún me falta conquistar a Gianna —bromeó, sin perder la sonrisa.
Grayson le dio la vuelta con suavidad.
—Gianna no es mala persona. Solo… necesita tiempo.
Kate lo miró en silencio durante un par de segundos y asintió antes de darle un beso rápido.
—Está bien, lo se. Sere paciente.
De la nada, una carcajada llamó su atención. Aisling acababa de llegar y miraba todo a su alrededor.
—¡Woooow, Kate! ¿De verdad lo hiciste tú? —preguntó Aisling, girando sobre sus talones con admiración—. Si alguna vez abandonas la abogacía, podrías dedicarte a la decoración de eventos.
Kate rodó los ojos, divertida.
—No empieces, ¿vale? Anda, acompáñame, te voy a enseñar la mesa de postres antes de que Oliver se la devore entera.
Grayson hizo un leve gesto con la cabeza en señal de aprobación y se giró, solo para encontrarse con Mason detrás de él.
-Hasta que llegas.
—No sabía qué comprarle a tu madre —soltó, mirando a su alrededor.
—¿Qué es eso? —preguntó Grayson, entornando los ojos al ver la caja envuelta con papel brillante y moño rosa.
—Un regalo para tu madre —respondió Mason con una sonrisa inocente.
—¿Por qué siento que debería revisarlo?
—Oh, vamos, no seas dramático.
—No, en serio. ¿Por qué pesa tanto? ¿Y por qué vibra?
—¡No vibra! —dijo Mason, aunque su tono carecía de toda convicción.
Grayson dio un paso atrás.
—Mason... dime que esto no es otra de tus ideas estúpidas.
—No es estúpida, es... innovadora. Útil.
—Oh, por el amor de Dios, ¿es otro consolador gigante?
Mason se encogió de hombros, incómodo.
-Tal vez....
Grayson lo miró como si acabara de confesar un asesinato.
—¿¡Quieres que mi madre me mate!? ¿No te basta con lo del año pasado? ¡Casi le da un infarto cuando abrió ese dildo negro que parecía una antorcha olímpica! ¡Estuvo a punto de ir a terapia! ¡Dijo que cada vez que ve una berenjena ya no puede cocinar sin temblar!
Mason se rió por lo bajo, palmeándole el hombro con aire cómplice.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Poor translation...