C20-¿Y QUÉ SI TE SOY INFIEL?
La tensión en el aire era tan densa que casi se podía cortar con un cuchillo. Mason avanzó unos pasos con el rostro sombrío y los ojos clavados en Kenyi como si fuera la peor de las provocaciones vivientes, y Sara, consciente de lo que estaba a punto de estallar, se interpuso.
—Basta, Mason. No hagas un espectáculo.
Él la fulminó con la mirada.
—¿Un espectáculo? El único espectáculo aquí es verte dejarte abrazar por tu amante en mi cara. Olvidas algo, Sara: ahora estás casada conmigo, y me debes respeto. ¡Te ordené que lo dejaras!
Ella arqueó una ceja y soltó una carcajada antes de rodear el cuello de Kenyi con descaro, aferrándose a él mientras miraba directamente a Mason.
—¿Dejarlo? No podría. Él sabe cosas que... tú ni siquiera imaginas.
Los ojos de Mason se oscurecieron, su mandíbula se tensó al límite y el veneno de sus celos goteó en cada palabra.
—Pues procura que lo que sepas con él no te cueste demasiado caro, Sara. No olvides que yo puedo doblegarte.
Sara rió más fuerte, disfrutando de la provocación.
—¿Celoso? Qué tierno. Pensé que ya te habías acostumbrado a compartir. ¿Quieres saber por qué no lo dejo? Porque cuando alguien te hace temblar… no lo sueltas.
Caminó hacia él con una sonrisa irónica, desafiándolo y mirándolo de arriba abajo, implacable.
—¿Y qué si te soy infiel? ¿Qué vas a hacer, dejarme? Ya lo hiciste una vez, ¿no? Puedes hacerlo de nuevo.
El mundo de Mason se tambaleó en un segundo. La rabia le nubló la razón, el dolor lo atravesó como un cuchillo, pero el deseo que sentía por ella seguía intacto y eso lo hacía prisionero. Aun así, su voz salió baja y llena de crueldad.
—No voy a dejarte, Sara. Pero no olvides que ese hijo que llevas en el vientre es mío. Y si sigues jugando con fuego, no tendré problema en quitártelo.
Ella parpadeó descolocada, como cada vez que él la amenazaba con eso.
—Y ten cuidado —añadió—. No querrás que tu amiguito empiece a tomarte fotos como lo hizo Elías.
La sangre se le congeló a Sara y la burla desapareció de su rostro en un segundo.
—Eres un maldito…
—Lo soy... nunca he dicho que no...
Fue entonces cuando Kenyi dio un paso adelante, listo para defenderla.
Sara gritó tratando de detenerlos.
—¡Basta ya, idiotas! ¡Paren de comportarse como cavernícolas!
Pero ninguno escuchaba. Mason se levantó tambaleando y se lanzó de nuevo. Kenyi lo esquivó con calma, lo giró y en un movimiento seco lo derribó otra vez, esta vez con la rodilla en su pecho.
—¿Ves, Leclair? Así se neutraliza a un animal rabioso —soltó con sarcasmo, haciéndolo rabiar aún más.
—Sigue hablando, asiático, y te juro que te parto la cara hasta que tu madre no te reconozca… —escupió Mason, jadeando, con el labio partido y sangre bajándole por la barbilla.
Sara se llevó las manos al pelo, temblando, más de rabia que de miedo.
—¡Se los digo en serio, o paran o soy yo quien los va a matar aquí mismo!
En ese momento, su teléfono comenzó a sonar sobre el escritorio. Miró la pantalla y era una de las encargadas de una de las tiendas departamentales de su padre, y dudó un segundo mientras veía cómo Kenyi aún tenía el puño listo y Mason forcejeaba por levantarse.
Miró el teléfono de nuevo y luego la pelea.
—¡Al diablo! ¡Mátense, pedazos de trogloditas! —gritó con desesperación, agarrando el celular y alejándose unos pasos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Faltan muchísimos capítulos...
que pasa entre los capitulos 330 y 419?...
Poor translation...