C95-RESULTADO EXITOSO.
Habían pasado cuatro semanas desde el trasplante. Cuatro semanas de incertidumbre, cuidados extremos y silenciosos rezos nocturnos. Pero también habían sido semanas de acercamientos, sonrisas robadas y momentos que tejieron un lazo firme entre los tres.
Esa mañana, la habitación del hospital se sentía menos fría. Kate estaba sentada en el borde de la cama, peinando con los dedos el cabello rebelde de Oliver, que llevaba su pijama de dinosaurios y sostenía una tablet entre las manos, mientras que Grayson estaba en el sillón junto a la ventana, hojeando un libro de cuentos que había leído ya tres veces, pero con una sonrisa boba, como si cada página fuera nueva, solo por ver a Oliver feliz.
—¿Sabes qué soñé anoche? —dijo Oliver de repente, con tono misterioso.
—¿Qué soñaste? —preguntó Kate, divertida.
El niño los miró a ambos y respondió, muy serio:
—Que papá era futbolista y metía un gol tan fuerte que rompía el arco… y después lo expulsaban por bruto.
Kate soltó una carcajada y Grayson se llevó una mano al pecho, fingiendo indignación.
—¿Por bruto? ¡Así no se habla del goleador estrella del equipo!
—¡Yo soy el goleador estrella! —replicó Oliver, alzando los brazos.
—Y por eso —dijo Grayson, poniéndose en cuclillas frente a él—, tengo una sorpresa. Si todo sale bien hoy, en cuanto el médico diga que puedes salir, tengo entradas para llevarte a ver un partido del Galaxy, con camiseta nueva, gorra y palomitas gigantes.
Los ojos de Oliver se abrieron como platos.
—¿De verdad?
—De verdad.
El niño lo miró con una emoción tan pura que por un segundo Grayson sintió que el aire se le atoraba en el pecho.
—¡Siiiii!¡Eres el mejor papá del mundo!
Grayson parpadeó, tragando saliva y le revolvió el cabello y escondió su emoción detrás del cubrebocas, aunque la sonrisa se le notaba hasta en los ojos. Kate los miró con el corazón en la garganta, intentando no llorar, porque el simple hecho de verlos así, tan unidos, la desbordaba por dentro.
En ese momento, la puerta se abrió y la doctora Orellana entró con una carpeta en mano y una sonrisa fresca.
—¡Bueno, bueno! —dijo con tono animado—. No saben lo feliz que me hace ver a Oliver tan animado esta mañana.
Ella se quedó inmóvil un segundo y luego fue hasta su hijo para abrazarlo.
—Mi amor… —susurró Kate, entre lágrimas—. Mi valiente, hermoso niño… vas a estar bien, ¿me oyes? Vas a estar bien. Vas a crecer, a correr, a vivir, lo vas a lograr.
Por su parte, Grayson no podía apartar la mirada.
—Gracias… —susurró, sin saber si hablaba con la doctora, con el universo o con Oliver.
La doctora dejó que el momento pasara y luego, con voz serena, explicó:
—Ahora viene la fase de recuperación y seguimiento. Debemos mantener a Oliver en observación estricta durante los próximos meses. Sus defensas aún están bajas, por lo que no puede exponerse a infecciones; debe tener una alimentación controlada, visitas limitadas y controles sanguíneos constantes. Pero si sigue respondiendo así, podríamos hablar de remisión en unas semanas.
Kate asintió, secándose las lágrimas y sin soltarse del todo de su hijo. Oliver la miró con una mezcla de confusión y ternura.
—¿Entonces ya no voy a estar enfermo?
—No campeon —respondió Grayson, acercándose para poner una mano sobre su pequeño hombro—. Poco a poco… pero sí, estás sanando.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Faltan muchísimos capítulos...
que pasa entre los capitulos 330 y 419?...
Poor translation...