Macarena no esperaba que Andrés fuera tan cauteloso. Pero en ese momento, lo único importante era que él aceptara el pacto. En cuanto al futuro… ya vería.
—De acuerdo. —Sentenció ella.
***
Celia fue al centro de rehabilitación a visitar a Nieve. Sin embargo, cuando entró en la habitación, se encontró con que la cama estaba vacía. Solo quedaba una enfermera terminando de arreglar las sábanas.
—Señora, ¿y mi madre? —preguntó Celia.
—¿La señora Rojas? Hace un rato, un señor se la llevó abajo para que tomara un poco de aire.
Celia se sobresaltó.
—¿Qué señor? ¿Cómo era?
Dijo que fue un señor… El personal médico conocía tanto a Enzo como a Ben, así que no serían ellos. ¿Acaso César había pasado por ahí sin avisar?
—Era un hombre bastante bien parecido —explicó la enfermera—, con la piel tan fina como la de una mujer. Ah, y le oí llamar a la señora "cuñada".
La mente de Celia se quedó en blanco por un segundo. ¡Era Simón!
Salió disparada hacia las escaleras, casi quería llamarle a Lluvia para pedirle el número de Simón. Pero al llegar a uno de los jardines interiores, los vio. Nieve estaba sentada en una silla de ruedas y él la empujaba lentamente desde atrás. Lo que más le impactó fue ver que su madre, en uno de sus raros momentos de lucidez, parecía estar hablando con él.
—¡Mamá! —Celia se acercó a ellos casi sin aliento.
Nieve la miró y tardó un segundo en enfocar la cara de su hija.
—¿Celi?
Celia echó un breve vistazo a Simón y luego se agachó frente a la silla.
—Mamá, ¿me reconoces?
—Claro que si, tontita, ¿cómo iba a olvidarte? —Su madre le acarició el flequillo con una sonrisa llena de ternura—. Eres mi niña. Nunca te olvidaré.
Celia no dudó en desenmascararlo.
—Lo del problema fiscal de la empresa, fue obra suya, ¿no? ¿Acaso cree que eso también fue un malentendido?
Simón no se inmutó. Al contrario, soltó una carcajada y se alejó un par de pasos.
—Lo reconozco, sí. Pero eso es un asunto personal entre Ben y yo. Nada más. Además, Ben es tan listo que seguro encuentra una salida, ¿o no?
Celia se sorprendió, mirándolo con confusión. No detectó odio en su voz, sino más bien un extraño resentimiento, una mezcla de impotencia y despecho. Era como si Simón estuviera haciendo un berrinche inmaduro.
—¿Qué clase de relación tiene usted realmente con Ben? —preguntó ella, tratando de leer su cara. ¿Eran viejos amigos resentidos o algo más profundo? Ella no se atrevía a indagar demasiado. La sola idea de un vínculo oculto le resultaba disparatada.
Simón se giró y la miró fijamente, con una sonrisa radiante.
—¿Qué relación te gustaría que fuera?
Celia nunca lo había visto sonreír así. Había que admitirlo: aunque era un hombre, tenía una belleza tan refinada y delicada. Sin embargo, sus rasgos no tenían nada que ver con los de Ferlín, lo más increíble era que, ni con los de Mirasol…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
y el final para cuando?...
Que historia más laaaaaarga que hasta autora confundía los nombres de los protagonistas mientras la escribía 😄😄😄😄...
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...