Macarena y David, casi a punto de colapsar, apenas podían respirar.
Zack apretó el puño de su bastón con fuerza. Aunque fingía estar tranquilo, era evidente que había salido perdiendo. César lo estaba interrogando directamente. Lo significaba que sabía algo. No pudo evitar apretar los dientes.
—Señor Herrera, es un hombre culto. Se ha ganado mi respeto.
César sonrió e inclinó la cabeza.
—Es usted muy amable. Así que, señor Suárez, le ruego que tome una decisión cuanto antes para que no haya malentendidos.
Los músculos de la cara de Zack se contrajeron y una sombra de preocupación apareció en sus ojos.
—¡César, el accidente de tu abuela y tu madre fue idea suya!
David, al fin, traspasó sus límites y lo soltó de golpe. Todos los presentes quedaron atónitos, así como Zack. La ira se acumuló en su pecho. Miró a David como se mira a un necio.
—David, ahora que las cosas salieron mal, ¿quieres echarme la culpa?
La provocación de César había hecho que David se delatara, desbaratando sus planes por completo. ¡Qué estúpido!
David ya no se acordaba de su alianza. ¿La colaboración? ¡Ahora solo eran palabras vacías!
—Desde que decidiste unirte a mí para acabar con los Herrera, ya no eras inocente. Tú planeaste el accidente, y solo seguí tus órdenes. Si quieres cargarme el muerto, ¡no voy a permitirlo! —exclamó.
Sabía que, si no confesaba, Zack definitivamente lo iba a traicionar. Ya no se fiaba.
—¡David! ¡No calumnies a mi padre! —dijo Leonardo, saliendo en defensa de los suyos—. ¡Envenenaste a tu propia madre! En ese momento, ¿pensaste en ella? ¿Y ahora nos echa la culpa? Hiciste el compromiso y la alianza con nosotros por voluntad propia, ¡nadie te obligó! Antes incluso quería ser su amigo, ¡pero no imaginaba que fueras así!
—¡Tú…!
—Bueno, los Herrera saldrán en las noticias. El titular durará días —bromeó, sonriendo.
La cena de compromiso que tanto dinero había costado, terminó en un completo desastre. Los Suárez habían tirado los fondos y a los Herrera les había ido peor.
César sonrió.
—¿Te hace gracia?
—Ya no soy una Herrera —dijo ella, tocándole el pecho—. Solo tu exesposa.
Él rio, le cogió la mano y se la llevó. Ella, obligada a seguirlo a pasitos rápidos, hizo amago de soltarse.
—¿Qué haces? ¿No temes que nos vean? ¡Suéltame!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...