—¿Y qué? —respondió él, despreocupado—. Si mañana los periódicos publican que soy un romántico empedernido que no puede vivir sin su exmujer, lo aceptaré con gusto.
Ella murmuró entre dientes:
—Sinvergüenza.
Tomás y el chofer de César esperaban de pie delante de los dos autos. No sabían con exactitud qué había ocurrido en el salón, pero podían intuirlo. La llegada de la ambulancia, la abrupta dispersión de los invitados y la salida apresurada de Rocío y Macarena por la puerta trasera indicaban que algo grave había pasado.
Al ver a César y Celia salir de la mano, Tomás consideró que lo mejor era no interrumpir el momento. Sin emitir palabra, se adelantó hacia el auto de César y abrió la puerta trasera. El chofer se sintió desconcertado por unos segundos ante la iniciativa. Al notar el gesto, Celia exclamó:
—¿Qué puerta estás abriendo?
—Muy atento, muchacho. Buen trabajo. —César la interrumpió, dedicándole una mirada de aprobación a Tomás. Luego, rodeó los hombros de Celia con el brazo—. Es mi empleado, hay que comprenderlo.
Ella lo miró arrugando el entrecejo, indignada, y prefirió ignorar sus comentarios. Él sonrió con ternura y la ayudó a subir al auto. En cuanto se sentó, Celia bajó el reposabrazos central del asiento trasero para marcar distancia.
—Es una línea divisoria. No la cruces.
César apoyó el brazo en la división y se inclinó hacia ella.
—¿Y qué pasa si la cruzo?
Estaba demasiado cerca. Bajo la escasa luz, alcanzaba a ver los poros de su piel y las sutiles marcas del injerto. Sin embargo, sus facciones eran tan perfectas que, con los años, esos detalles le daban un aire más maduro y atractivo. Celia se le quedó mirando, distraída por un instante, y olvidó responder.
—Señor Herrera, ¿regresamos a la residencia? —preguntó de repente el chofer.
Ella se apartó de inmediato, recuperando la compostura y sentándose muy recta. César retiró la mirada y ordenó:
—Al hospital.
***
Macarena caminaba de un lado a otro por el pasillo del hospital, con los ojos enrojecidos por la tensión. Rocío permanecía sentada en una silla, en un silencio absoluto. Después del escándalo en la fiesta de compromiso, parecía ausente, ajena a los intentos de una empleada por calmarla. En cuanto el médico salió de la sala de urgencias, Macarena se le acercó, corriendo.
—Doctor, ¿cómo se encuentra mi esposo?
—Usted es su esposa, ¿cierto? Necesito que firme el consentimiento para proceder con una cirugía de urgencia.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...
Además de lo inútil que es traiciona a la única persona que se preocupa por ella? En lugar de que el dr se enamore de la otra doctora le histeriquea, ya 🥱 aburren que se decida por uno u otro...
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...
Porque no me aparece el capítulo 441. Ya leí hasta el 440....