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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 759

Al ver a Soren reírse tanto, Salma sintió muchísima vergüenza. ¿Por qué, si eran hermanos, no compartían el mismo apellido? ¡Celia no le había mencionado nada al respecto! Ben apartó a Soren, quien seguía riéndose a carcajadas mientras se apoyaba en su hombro, y lo fulminó con una mirada llena de impotencia.

—¿Aún no te has reído lo suficiente?

—Ah, pues, disculpen —consiguió decir Soren, conteniéndose a duras penas—. No me estoy burlando de ti, Salma. Es solo que me acordé de una situación muy graciosa. Los dejo. Necesito un momento para tomar aire.

Salma no supo que decir. La situación ya era bastante incómoda por haberse equivocado con el apellido de alguien como para añadir algo más.

En cuanto el equipo técnico de filmación confirmó que nadie había resultado herido por el incidente del panel, comenzaron a preparar el set de inmediato para reanudar la sesión fotográfica. Sus compañeros la llamaron desde la distancia, ella asintió con la cabeza para responderles y, antes de retirarse, se dirigió a Ben con cierta timidez.

—Señor Rojas, tengo que ir a la sesión.

Antes de que Ben respondiera, ella regresó al foco de luz. Tomó el aire profundamente para calmarse, se recompuso y se concentró de nuevo en su labor.

***

Celia acababa de terminar de cenar cuando Ben regresó a la villa. Echó un vistazo al patio través de la ventana y lo vio bajar del auto. El conductor, un hombre de pelo largo, bajó la ventanilla y le dijo algo a Ben antes de irse. Parecía que se conocían desde hacía bastante tiempo.

En cuanto Ben cruzó la puerta, Celia se acomodó en el sofá rápidamente y fingió estar concentrada revisando algo en su tableta.

—Te dejé algo de comer en el refrigerador.

Ben sonrió.

—Menos mal, aún te acuerdas de mí. Pero la verdad es que ya cené.

—¿Fuiste a cenar con ese amigo tuyo? —Celia dejó la tableta a un lado y se incorporó en el asiento, invadida por la curiosidad—. No tenía idea de que tenías amistades viviendo aquí. Jamás lo habías mencionado.

Ben hizo una breve pausa en sus movimientos, colocó el vaso sobre la superficie y le dio un tierno golpecito en la frente a su hermana.

—No intentes sonsacarme información de esa manera. Tú alquilaste la casa, así que tú tomas las decisiones.

Dicho eso, se dio la vuelta y comenzó a subir los escalones hacia la planta alta.

Celia se le quedó mirándolo mientras se alejaba, con una sonrisa de complicidad dibujada en los labios. De inmediato, le envió un mensaje de texto a César para contarle detalladamente la escena que acababa de presenciar.

César recibió la notificación justo cuando se encontraba en una reunión importante de negocios. Debido a que mantenía su celular sincronizado con el portátil, el mensaje que le envío Celia se desplegó en la pantalla grande ante la mirada atónita de todos los ejecutivos presentes. Ella aparecía guardada bajo un nombre de contacto que él jamás se había modificado: "Querida".

Nicole observó al resto de los asistentes con un poco de incomodidad, mientras que los demás empleados comenzaron a intercambiar miradas de asombro entre sí. No solo vieron el cariñoso apodo con el que César continuaba refiriéndose a su exesposa, sino que también se enteraron de un chisme sobre el heredero de la familia Rojas... No pudieron evitar pensar: ¿realmente debían conocer esa clase de información?

César se limitó a cerrar la sesión de WhatsApp en el ordenador con calma y continuó con el desarrollo de la junta como si nada hubiera pasado. Mientras los directivos exponían sus respectivos puntos, él aprovechó para responder el mensaje en su celular, manteniendo su habitual semblante serio.

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