Enzo conocía de sobra a su hijo. En años anteriores, le había presentado a varias muchachas de excelente familia, con muy buena educación y un atractivo indiscutible. Sin embargo, Ben siempre encontraba la manera de rechazarlas a todas. Al final, terminó por darse por vencido y abandonó la idea de buscarle pareja. A fin de cuentas, el que se quedaba soltero era Ben, no él.
Celia sonrió.
—Quién sabe, quizás la que tengo en mente sí sea de su agrado.
—Ah, ¿sí? —Enzo mostró un interés genuino—. ¿De qué familia es? ¿A qué se dedica la muchacha?
—Estudia Bellas Artes y actualmente vive en Montelva. No proviene de una familia acaudalada. Es originaria de Rivale y su padre es un respetado profesor universitario.
—¿Un profesor universitario? Me parece muy bien —dijo Enzo, asintiendo con aprobación—. Una familia de académicos e intelectuales siempre es muy respetable. A mí me basta con que provenga de un hogar con buenos valores y principios, sin embargo, lo verdaderamente importante es que a Ben le guste.
—En cuanto todo se acomode por acá, la llevaré a casa para que la conozcan.
Tras despedirse con cariño, Celia colgó la llamada. Enzo quedó un momento pensativo en el sillón. El mayordomo se acercó a servirle el café, al notarlo tan ensimismado, le preguntó:
—Señor, ¿qué le dijo la señorita Celia?
Enzo esbozó una sonrisa de resignación.
—Dice que quiere presentarle una chica a Ben. Pero ya conoces lo difícil de complacer que es ese muchacho. Me preocupa que Celia se esté esforzando en vano.
—Tal vez la señorita logre convencerlo esta vez.
Enzo le dio un sorbo a su taza de café.
—¿De verdad crees que Ben es tan fácil de persuadir?
—Desde que la señorita volvió a la familia, el joven señor ha estado haciendo todo por ella. Incluso casi acepta un matrimonio arreglado solo por apoyarla.
Enzo suspiró suavemente.
—Sé muy bien cuánto se quieren como hermanos, pero prefiero por mucho que Ben encuentre a alguien y se enamore de verdad, sin compromisos ni presiones de por medio.
—Entiendo perfectamente su inquietud, señor. Aunque quizás la señorita solo quería tantear el terreno para ver qué opina usted.
Enzo hizo una pausa, reflexionando. Era bastante probable que así fuera…
***
Al día siguiente, César acompañó a Celia al hospital para realizarse una ecografía aprovechando su jornada de descanso.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...