Salma lo miró con evidente sorpresa. Ben, mientras hablaba, mantenía la mirada fija en el libro que tenía en las manos, con una tranquilidad tan pasmosa que hacía parecer que ofrecerle su hombro fuera algo de lo más común.
Ella no pudo evitar pensar si de verdad le gustaba… ¿Quién lo sabría con esa cara de póquer?
—Creo que fui demasiado directo —dijo Ben, cerrando el libro de golpe y pasando el pulgar por el borde de la pasta—. Debería haberte preguntado primero. ¿Cuál es tu respuesta?
Salma guardó silencio. Estaba nerviosa y no sabía ni dónde fijar su mirada.
—¿De verdad quieres que te responda justo ahora?
—No soy un hombre frívolo. Si no te intereso en lo más mínimo, no tendría por qué ofrecerte mi hombro para que te apoyes.
Salma lo miró fijamente durante unos segundos. Al cabo de un momento, no pudo evitar soltar una risita contenida y desvió la cara, avergonzada.
—Celia me dijo que nunca habías tenido novia. Ahora sí le creo.
Si fuera un experto en coquetear, jamás diría cosas tan poco románticas.
Ben apretó levemente los labios y emitió un corto sonido de consentimiento.
—Es la verdad. Nunca he tenido novia.
Salma se acomodó el cabello detrás de la oreja y lo volvió a mirar.
—Entonces… lo que me dijiste esa noche, ¿lo decías en serio?
Su voz era apenas un murmullo casi inaudible. Sus dedos se enredaban con nerviosismo en las puntas de su cabello. Ben levantó la cabeza y la miró directamente con serenidad, sin evasivas ni adornos innecesarios.
—Jamás bromeo con este tipo de cosas.
—De hecho, yo…
De pronto, el avión dio una sacudida brusca por una corriente de aire. Salma palideció al instante y, por puro instinto de supervivencia, agarró la mano de Ben con fuerza. Él, al notar el miedo reflejado en sus ojos, le sujetó la mano con firmeza.
—Tranquila.
Por los altavoces de la cabina, la voz del sobrecargo anunció que atravesaban una zona de turbulencia moderada y pasarían varias sacudidas parecidas. Salma ni siquiera era consciente de que seguía aferrada a su mano. Solo deseaba que el bamboleo terminara pronto. Ben la atrajo suavemente hacia su pecho, sosteniéndole la nuca con calidez. Que él actuara así la sorprendió.
—Mírame a mí —dijo él.
Ella estaba a solo unos centímetros de su cara. La respiración cálida de Ben se mezclaba con la de ella.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
y el final para cuando?...
Que historia más laaaaaarga que hasta autora confundía los nombres de los protagonistas mientras la escribía 😄😄😄😄...
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...