Al día siguiente, la cena de compromiso se celebró según lo planeado. Aunque la decoración llevaba meses preparada con esmero, se habían simplificado muchos de los largos procesos. Los Rojas recibían a los invitados que iban llegando. En este evento, además de Nieve, Ferlín también faltó alegando problemas de salud.
A la cena solo se había invitado a familiares y amigos cercanos de los Rojas. Aunque muchos intuían la verdadera razón de la ausencia de Ferlín, todos fingieron no saber nada. Enzo y Ben recibían a los invitados en la entrada del salón. Poco a poco, todos fueron llegando, pero los Herrera aún no se habían presentado.
—Con lo importante que es esta ocasión, los Herrera no van a llegar tarde, ¿cierto? —murmuró Enzo para sí mismo mientras miraba su reloj.
Poco después, todos los invitados ya estaban dentro. El ambiente era ruidoso y animado. Celia ya se había terminado de arreglar en la sala de descanso. Pensando que ya habría llegado todo el mundo, se levantó de la silla sujetando su falda. Lluvia llevaba el bolso de Celia y la acompañaba, ajustándole la falda por detrás de vez en cuando.
Antes de llegar al salón, Flora, que recibía a los invitados, se acercó a ellas.
—Celi, ¿por qué aún no han llegado los Herrera?
Celia miró hacia el salón. La mesa principal seguía vacía. No veía a Marta ni a Valeria, tampoco a César. Apretó los labios y le respondió:
—Quizás se han demorado por algún asunto. Llegarán un poco tarde.
—Falta poco para que empiece el evento. Llama a César.
Celia asintió. Flora se alejó para atender a unos familiares. Celia bajó la mirada, arrugando el entrecejo. César nunca llegaba tarde. Una inquietud la invadió. Pidió a Lluvia que le diera el celular y marcó el número de César. Pasó mucho tiempo y él no contestó. Lo hizo otra vez, pero el resultado fue el mismo.
—Celi, ¿qué pasa? —preguntó Lluvia al notar su palidez—. ¿César no te contesta?
Celia, con el celular en la mano, guardó silencio un momento. Luego miró a los invitados. Tampoco vio a Lía, que había sido invitada. Solo estaba Yael. Le pidió a Lluvia que fuera a buscarlo. Cuando Lluvia le susurró algo al oído, Yael dejó su copa y se acercó.
—¿Qué pasó?
—No puedo comunicarme con César.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...
Porque no me aparece el capítulo 441. Ya leí hasta el 440....
Dónde están los capítulos del 576 al 586 Por qué no aparecen...
Que paso con los capitulos 576 hasta el 586 que no salen?? Esta historia está más larga que un día con hambre....
Ya me imaginaba está cagad por eso lo adelante hasta este capítulo y ya me largo....
Me voy a saltar al menos 10 capítulos ya sabemos que él es un idiota y ella es una masoquista, solo falta por ver cuánto va a seguir soportando y yo no soy de soportar así que si esto se extiende tanto lo iré saltando de 10 en 10 hasta que ella por fin se deje de él y si no de han dejado luego de 100 capítulos lo dejo, ya me cansé....
Está mujer es en definitiva estúpida, me indigna la forma en la que se seja manipular y pisotear por todo el mundo, si veo que a media novela que tiene pinta de quedarse son la basura del marido la dejo, no sirvo para leer basura....
En qué capitulo deja de ser una estúpida y se divorcia de una vez por todas de esa basura de tipo? Y se aleja de la peste de la familia porque está bien quedada está mujer....