César se giró hacia ella y le tomó las manos con delicadeza.
—Solo le estoy dando una mano a Ben para poner a prueba los verdaderos sentimientos de Salma.
—¿Y a eso le llamas una prueba? —Celia se puso las manos en las caderas, molesta—. Ella no sabe nada de esta situación. Si malinterpreta las cosas y piensa que Ben está interesado en otra mujer…
—Aun cuando todavía no son una pareja formal, está claro que se gustan. Si ahora, sin tener un compromiso, ella decide hacerse a un lado ante el menor obstáculo, ¿qué va a pasar el día que estén juntos y enfrenten un problema real? Ben está destinado a tomar las riendas de la familia Rojas. En una posición así, siempre habrán mujeres acercándose a él. Si Salma no puede lidiar con una sola persona, ¿cómo piensa enfrentar el acoso de la prensa y los chismes cuando estén casados? No vas a poder resolverle la vida a tu cuñada todo el tiempo.
Celia se quedó pensativa. En el fondo, sabía que él tenía razón, pero aun así objetó:
—Y tú, con la posición que tienes, aparte de Sira, ¿por qué no tienes a un montón de mujeres encima?
—Porque tengo reputación de ser un canalla.
Celia se quedó muda.
—En la capital, todo el mundo sabe que estuve casado y me divorcié, que hubo rumores de una infidelidad, el chisme de un hijo ilegítimo y que ahora estoy completamente loco por mi exesposa. ¿Qué mujer querría acercarse a un hombre con semejante historial? —dijo César con brazos cruzados, como si disfrutara con verdadero gusto esas críticas—. A diferencia de mí, tu hermano no tiene experiencia amorosa y está soltero. Es un hombre muchísimo más atractivo que yo.
Celia no sabía qué decir. Simplemente no había forma de ganarle una discusión. Parecía que no valía la pena enfadarse con él. Suspiró, carraspeó un poco y le quitó las manos de encima.
—Eso lo dijiste tú. No esperes que sienta lástima por tu reputación.
Con eso dicho, dio media vuelta y entró a la casa, dejando a César parado en el jardín sin saber si reír o ponerse triste por esas palabras.
***
En la sala de estar, Rosaura no paraba de hablar con Ben. Sacaba a relucir a Soren y a su esposa a cada momento con la clara intención de ganarse la confianza de los presentes. Salma les sirvió café con cortesía. Rosaura le dio las gracias con una sonrisa y se volvió hacia Ben.
—Señor Rojas, ¿cuántos días piensas quedarte aquí?
Ben, recargado sobre el respaldo del sillón, se frotó las sienes con evidente cansancio.
—El tiempo que me dé la gana.
—¡Qué bien! —comentó Rosaura, dándole un sorbo a su taza—. A mí me fascina viajar. También me encanta esquiar y hacer surf.
Celia, desde la cocina, dejó escapar un profundo suspiro.
—Habla hasta por los codos.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
y el final para cuando?...
Que historia más laaaaaarga que hasta autora confundía los nombres de los protagonistas mientras la escribía 😄😄😄😄...
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...